Tráfico fijará un límite de radares y colocará un máximo de 200 al año

  • Según el director de la DGT, esos radares fijos deben colocarse en carreteras principales y optar por los móviles en las vías secundarias.

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Los responsables de la Dirección General de Tráfico (DGT) se están planteando establecer un número límite de radares en las carreteras porque "no puede haber un crecimiento infinito", según ha señalado su director, Pere Navarro, quien ha cifrado entre 150 y 200 los que se podrían colocar al año. Pere Navarro se ha referido a este asunto en un desayuno informativo, al que han asistido representantes de diversos sectores relacionados con el tráfico, y en el que ha sido presentado por el portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, con quien comenzó la tramitación del carné por puntos.

Ese límite del número de radares tendría que estar vinculado a la longitud de la red viaria, al número de kilómetros de carretera, una proporción que ahora están analizando los expertos que aconsejan que el incremento se haga "poco a poco, con una cierta lentitud para poderlo ir asumiendo". No se puede continuar poniendo radares "indefinidamente", a juicio de Navarro, que se inclina por la idea de fijar ese límite y, en un momento dado, si se necesita en un determinado sitio quitarlo de otro.

Esos radares fijos, según Navarro, se tienen que colocar, para justificar su inversión, en carreteras principales con una cierta intensidad circulatoria, por encima de los 6.000 vehículos, de ahí que lo aconsejable sea colocarlos móviles, de la Guardia Civil, en muchas carreteras secundarias.            

En las previsiones de Tráfico, según Navarro, no está la de aumentar los ingresos por sanciones, una vez que entre en vigor en su totalidad la reforma del procedimiento sancionador, que "no sube las multas", y el montante de las mismas seguirá siendo destinado a financiar programas y actuaciones de prevención de accidentes, "no para subvencionar víctimas, propiamente dicho".

Navarro ha hecho referencia a otras cuestiones de la seguridad vial, como al incremento del número de agentes -se ha pasado de 8.000 guardias civiles a 9.800- o al "núcleo duro" de la accidentalidad: velocidad, casco, cinturón y alcohol. "Tenemos un problema con el alcohol", según Navarro, quien ha precisado que el año pasado se detectaron unas 102.000 alcoholemias y se abrieron 17.000 diligencias. En la DGT están satisfechos con el funcionamiento de la Justicia, que ha visto multiplicar sus procedimientos a raíz de la reforma del Código Penal, y están convencidos de que "ahora se cumple la ley" y que se ha producido un cambio de los conductores "a comportamientos más seguros". No obstante, a pesar de esa mejoría, hay unos 15.000 conductores que pierden al año su permiso por la pérdida de puntos, un 0,06 por ciento del total de conductores.

Pero "estamos en mínimos históricos de fallecidos" en las carreteras, según ha recordado Navarro, quien ha recalcado que el año pasado murieran 2.000 personas menos en las carreteras desde la entrada en vigor del carné por puntos. Antes de que lo hiciera, morían en la carretera cada día 11 personas, ahora la proporción es de 5,2 personas diarias. Navarro ha mostrado su preocupación por los accidentes in itínere (en el trayecto entre el domicilio y el trabajo) que se registran al año, más de 81.000 (224 al día), y por ello cree que "ahora toca incorporar la política de seguridad vial a las empresas". Todas estas reformas han hecho que España se situara el año pasado al nivel de los mejores en relación a la siniestralidad: así en 2009 se registraban 68 fallecidos por millón de habitantes, mientras que en 2003 eran 128 cuando la media europea era 105.

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