"La Unesco tiene que ganar relevancia, flexibilidad y rapidez"

  • La primera mujer al frente de esta organización de la ONU cree que hay que acercarse a la gente y avisa del peligro de que los gobiernos recorten sus aportaciones por la crisis

Irina Bokova, una búlgara de 58 años, asumió la dirección de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y se convirtió hace más de un año en la primera mujer al frente de la institución y también el primer cargo directivo procedente dec un país de la Europa del Este.

En una entrevista concedida a la DPA, explica los retos de la organización y desgrana los objetivos de la Unesco mientras ella esté al cargo de la dirección de esta organización de la ONU.

-¿Vista con la perspectiva del tiempo transcurrido, cree que ha supuesto alguna diferencia el hecho de que sea mujer y, además, de Europa del Este?

-Al ser la primera mujer en ocupar el cargo, las expectativas eran seguramente especialmente altas, como suele pasar en estos casos. El hecho de que proceda de un país del Este (de Europa), me permite quizás abordar con más valor las reformas. Al fin y al cabo, en el Este hemos vivido profundas reformas y, por suerte, de forma pacífica.

-¿Tiene resultados en su lucha contra la gran burocracia de la Unesco?

-Hemos reducido los costes de administración, unificado departamentos, reducido los cauces de comuniación... Y he creado un nuevo equipo de dirección que puede actuar de forma más directa y flexible.

-¿Y cómo van las reformas?

-La Unesco se ha vuelto más visible. Hemos conseguido que por primera vez en los documentos de la Asamblea General de la ONU se mencione la relación entre cultura y desarrollo. La organización ha reaccionado más rápido a catástrofes como las de Haití o Pakistán. Y seguiré esforzándome para la que la Unesco esté in situ en semejantes situaciones de crisis.

-¿Cuáles son los principales retos?

-La Unesco tiene que ganar relevancia, flexibilidad y rapidez a la hora de reaccionar. En la actualidad no se la percibe como una agencia de desarrollo. Muchos creen que nuestra tarea es sentarnos en París y dedicarnos a desarrollar principios. Y naturalmente funcionamos como una fábrica de ideas. Pero para ser creíbles también tenemos que estar en los lugares, más cerca de la gente.

-¿Tendrá la crisis financiera consecuencias para el trabajo de la Unesco?

- Algunos países piensan a menudo en reducir su colaboración más allá de sus aportaciones obligatorias. Me temo que en el futuro podamos tener problemas. Si algunos países planean duros recortes, también podría afectarnos.

-¿Qué es lo que más le ha impresionado en este año y medio que lleva al frente?

-Lo que he visto en Haití y en Pakistán son de las peores escenas que he presenciado. La Unesco debe concentrarse más en los trabajos preventivos. Por ejemplo, durante años hemos trabajado para proteger a las ruinas de Mohenjo-Daro, en Pakistán. Por eso se pudieron salvar de las recientes inundaciones. Tras el terremoto de Haití hemos comenzado a enseñar a la gente cómo se construye de forma más segura.

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