Desastre apocalíptico en asia Intenso debate en Francia, cuya electricidad proviene en un 80% de sus 58 plantas

Los antinucleares se crecen

  • La catástrofe en Japón dispara el rechazo y las cautelas ante el desarrollo de la energía nuclear en Europa, como se evidencia en Alemania, mientras Italia aguarda inquieta el referéndum de junio.

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Las críticas contra la energía nuclear ganan fuerza en Europa tras los accidentes en Japón. Alemania suspenderá por tres meses la impopular ley que prolonga el funcionamiento de sus 17 plantas atómicas, mientras en toda Europa aumenta el rechazo a este tipo de energía y se replantean sus riesgos.

De los 27 países de la UE, 14 tienen centrales nucleares, sumando un total de 143 reactores atómicos. Los países productores cubren con la energía nuclear una parte importante de su consumo energético.

La tendencia vigente durante los últimos años ha sido extender la vida de los reactores nucleares y aumentar esta producción para reducir la dependencia del petróleo y el gas. Sin embargo, tras el terremoto en Japón y sus graves consecuencias en la central de Fukushima Daiichi, la canciller federal alemana, Angela Merkel, anunció una moratoria de tres meses para la ley aprobada el pasado otoño, que contempla ampliar la vida de las centrales nucleares Alemania hasta 14 años.

Tras comentar que se sintió sobrecogida por las "imágenes apocalípticas" de Japón, Merkel afirmó que la catástrofe obliga a replantearse la seguridad de las nucleares también en Alemania, que cuenta con 17 centrales.

Asimismo, los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea apoyaron la idea propuesta por Austria de realizar pruebas de resistencia a las centrales nucleares europeas para evitar riesgos.

Francia, con 58 reactores en 19 centrales nucleares, es el país de la UE que más energía nuclear produce, con la que cubre en torno al 80% de su consumo; seguido del Reino Unido, con 19 reactores en nueve lugares del país, además de la planta reprocesadora nuclear de Sellafield, al noroeste de Inglaterra.

En el caso de Francia, con una edad media de 25 años, la vida útil de los reactores atómicos se evalúa y se prolonga cada diez años. La más antigua en explotación es la central de Fessenheim, en el noreste del país y con 33 años en funcionamiento.

La Autoridad de Seguridad Nuclear (ASN) de Francia ha comenzado a autorizar a las centrales más antiguas a prolongar su vida útil hasta los 40 años.

En el conjunto del parque nuclear francés nunca se ha registrado un accidente importante, aunque cada año se conocen cerca de un millar de incidentes menores en el país vecino.

De un total de 10 instalaciones nucleares ubicadas dentro del territorio peninsular español, solo ocho grupos están operativos y en 2010 produjeron el 20,21% de la electricidad consumida en el país, según datos del Foro de al Industria Nuclear Española.

Aunque España es un país de riesgo sísmico "bajo", sus centrales cumplen la normativa tanto en el diseño de las mismas como para su funcionamiento, según las autoridades en la materia.

Dentro de la UE, España es el único país en el que operan reactores de agua en ebullición, el mismo tipo que utiliza la instalación de Fukushima, y concretamente están en dos centrales: la de Cofrentes (Valencia) y la de Santa María de Garoña (Burgos).

En Bélgica funcionan 7 reactores, en Suecia hay 10 en tres plantas nucleares, en la República Checa seis en dos centrales que suministran el 30% de la energía que consume el país.

En Finlandia hay 4 reactores, al igual que Hungría y Eslovaquia; en Rumanía y Bulgaria hay dos y en Holanda y Eslovenia uno en cada uno.

El Gobierno italiano aprobó en febrero pasado un decreto ley para que el país vuelva a producir energía nuclear a partir del 2020, después de estar prohibida desde 1987. Italia, un país propenso a los movimientos sísmicos, espera inquieto el resultado del 12 de junio, cuando se celebre un referendo para decidir si se vuelven a construir o no plantas nucleares.

En Portugal tampoco hay centrales nucleares para la producción de energía eléctrica, pero en la localidad de Socavém, a 10 kilómetros de Lisboa, se encuentra un reactor nuclear de investigación científica de baja potencia (1 MW), operado por el Instituto Tecnológico y Nuclear luso.

El gigante energético Rusia, primer abastecedor europeo, no tiene ninguna intención de dar marcha atrás a los proyectos del primer ministro, Vladimir Putin, de edificar 26 plantas para el 2030.

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