Un avance contra el chagas

  • Científicos españoles identifican dos proteínas que permitirán mejorar la prevención, el diagnóstico y la evolución de una enfermedad que no se ha podido erradicar

Investigadores españoles han identificado dos proteínas clave para controlar la enfermedad de Chagas, una patología endémica de América Latina de la que existen diez millones de casos en el mundo -30.000 en España- y que se transmite por la chinche vinchuca que habita en paredes y tejados de adobe y paja.

Los hallazgos han sido publicados en sendas revistas científicas, BMC Infectious Diseases y Clinical and Vaccine Inmunology, y han sido llevados a cabo por un equipo de la Red de Investigación en Enfermedades Tropicales (Ricet).

Gracias a la identificación de estos dos biomarcadores, los expertos podrán conocer y controlar cómo afecta el agente infeccioso a los tejidos durante la fase asintomática de la enfermedad, si un enfermo se está tomando el tratamiento correctamente o si éste es efectivo y decidir sobre la conveniencia o no de tratar al paciente.

Si bien existen investigaciones en otros países en la misma dirección, "se trata de la primera vez que se identifican dos proteínas y se comprueba experimentalmente en pacientes su valor como indicadores para chagas", ha confirmado a Efe Manuel Carlos López, coordinador del trabajo de la Ricet e investigador del Instituto de Parasitología y Biomedicina López Neyra de Granada.

En 2009 se conmemoró el centenario del descubrimiento por parte del médico brasileño Carlos Chagas de la enfermedad que lleva su nombre, si bien todavía hoy muchas personas infectadas ignoran que padecen esta dolencia porque sus síntomas son absolutamente silenciosos.

Las heces de una chinche llamada vinchuca -el nombre varía según la zona geográfica- que habita en las grietas de paredes y tejados en viviendas de adobe y paja son la forma más frecuente de transmisión del parásito Trypanosoma cruzi, que es el causante del chagas.

La enfermedad -que también se transmite de madres a hijos en el embarazo- tiene una primera fase aguda con síntomas similares a los de la gripe y si no se trata los enfermos están durante 20 o 30 años en una fase crónica, pasando entre el 20 y el 30% de los pacientes a desarrollar alteraciones cardíacas, un 10% alteraciones digestivas o ambas y, en menor medida, neurológicas. Durante estos años de fase indeterminada el parásito está dentro del organismo reproduciéndose y provocando "en silencio" daños en diferentes tejidos sin que afloren los síntomas, según López.

Hasta ahora, según los autores de este trabajo, no existían marcadores que indicaran cómo estaban siendo afectados los tejidos durante los 20 ó 30 años en los que la enfermedad es asintomática. Tampoco se podía saber su evolución y si los medicamentos utilizados para Chagas tienen efectos secundarios (el tratamiento actúa eficazmente contra el parásito que está en la sangre, pero no se sabe si también lo hace con el que ya está en los tejidos).

Cuando es diagnosticado un paciente, el primer problema es saber si tratarlo o no, ya que se desconoce el grado de infección.

Hasta ahora, insiste López, no existían marcadores que pudieran indicar al médico qué hacer en cada caso.

Precisamente, según López, el hallazgo de estos dos biomarcadores permitirá identificar la caída de anticuerpos. Para ello, ha continuado, bastará con un análisis serológico de "sencilla realización y coste no elevado".

Esta prueba medirá los niveles de anticuerpos frente a esas dos proteínas encontradas y a partir de ahí se sabrá la fase de la enfermedad, el daño provocado, etc.

Para ello, será necesaria la participación de una empresa dispuesta a desarrollar el "kit" de medición y distribuirlo, "lo que se puede dar con cierta rapidez", según López.

Para este científico, el estudio supone un "avance muy importante" en la prevención, el diagnóstico y evolución de Chagas.

Según Médicos Sin Fronteras, el mal de Chagas causa unas 12.500 muertes cada año.

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