El 'cibercriminal' insociable

  • El periodista Misha Glenny presenta en 'El lado oscuro de la red' su investigación sobre las conductas de los 'hackers', que no son "delincuentes ordinarios"

Para luchar contra el cibercrimen es crucial comprender la psicología de los jóvenes hackers, que en muchas ocasiones presentan carencias en las habilidades sociales y una gran inteligencia que emplean en la actividad delictiva, síntomas asociados con el autismo y el síndrome de Asperger.

Ésa es la tesis del periodista de investigación Misha Glenny, que ha intentado bucear y comprender, de la mano de los actores implicados, el desconocido, complejo y oculto universo del cibercrimen. El lado oscuro de la red (Ed. Destino) es el resultado de su esfuerzo.

Glenny explica que en la lucha contra este problema no es "suficiente" centrarse en los avances técnicos y en meter a los delincuentes en prisión, sino comprender y rehabilitar a los criminales, que en muchos casos tienen difíciles problemas de personalidad, para aprovechar su conocimiento.

"Necesitamos entender cómo esta gente se implica en esas actividades, no podemos tratarlos como delincuentes ordinarios porque no lo son. La mayoría de las personas implicadas en los casos descritos en el libro no habrían sido criminales de no ser por internet, así que hay algo en la Red que mueve a la actividad delictiva en algunos grupos de jóvenes", remarca.

Glenny, que ha sido corresponsal de The Guardian y la BBC en Europa del Este, ha descubierto que estas personas eran "realmente inteligentes", pero con frecuencia también presentaban una carencia de habilidades sociales que en un diagnóstico clínico habrían sido asociadas con el autismo y el síndrome de Asperger. El lado oscuro de la red, que el periodista escribió tras realizar más de 200 entrevistas, narra las intrincadas relaciones y las rocambolescas jugadas que desembocaron en la creación y posterior caída de Dark Market, un grupo organizado de hackers que se dedicaban a robar datos bancarios.

El cibercrimen tiene tres pilares, indica el experto: delincuencia económica, ciberespionaje industrial para robar datos empresariales que otorguen ventaja competitiva a los competidores y ciberguerra política.

"El problema es que hay dos grupos de personas desplazándose continuamente entre los tres grupos y no existe una línea clara. Un grupo son los hackers y el otro lo constituyen las agencias de inteligencia que los vigilan porque el cibercrimen es una excelente manera de recaudar fondos para, por ejemplo, el terrorismo", sostiene.

El periodista asegura que los países se encuentran superados por el problema y no "saben lo que hacer" para luchar contra esta lacra. Además, no hay mucho dinero para invertir en las investigaciones, por lo que muchas veces el éxito de una operación depende de la buena sintonía entre los cuerpos policiales de dos Estados.

No ha ayudado nada el hecho de que la mayor parte de los internautas no tenga ni idea de lo que se cuece en los fondos de la red: "Cuando empiezas a descubrir este mundo, te resulta increíble su intensidad y lo seguro de sí mismos que se muestran los delincuentes, pero es que parten de la ventaja de que la mayoría de las personas son crédulas y confiadas".

Glenny denuncia la falta de implicación de los bancos para dar a conocer estos delitos: "No les gusta airear los ataques porque temen que la gente no use la banca on line o se vayan a la competencia, por eso no mueven un dedo al respecto", apunta.

Ante ese panorama, el también escritor de McMafia recomienda a los internautas que se pongan las pilas y sean conscientes de la vulnerabilidad de la red. "Nos olvidamos de todos los tesoros que vertimos en la web, pero si alguien está interesado en destruir nuestra vida, podría hacerlo simplemente recurriendo a información accesible mediante código abierto. (...) Es escalofriante y también lo es el hecho de que podamos ser víctimas y no lo sepamos", advierte.

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