Un congreso busca en Alemania las claves para una nueva masculinidad

  • Los organizadores del ciclo analizan la llamada 'crisis masculina' y la inseguridad que genera en los hombres la irrupción de las mujeres en ámbitos tradicionalmente reservados a los varones.

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El índice de suicidios entre los hombres es tres veces mayor que entre las mujeres, la tasa de infartos es cuatro veces más alta y la expectativa de vida es cinco o seis años menor que en el sexo femenino. Todo ello en medio de una época en la que se habla de una crisis de la masculinidad, lo que ha llevado a la Universidad de Düsseldorf a organizar un congreso sobre el tema.

Nuevos hombres, ¿es necesario?, es el título del congreso que se inaugura bajo la dirección del director del Instituto de medicina psicosomática de Düsseldorf, Mathias Franz. La tesis central de Franz es que, pese a todas las transformaciones que ha habido desde los años sesenta, los hombres siguen marcados por los papeles que tradicionalmente se han adjudicado al sexo masculino, aunque tratan de sacudirse de ellos. Esa lucha se agrava por la llamada crisis de la masculinidad y la inseguridad que genera la aparición en las últimas décadas de la competencia femenina en ámbitos que antes eran casi de exclusivo de dominio de los varones.

"Desde hace muchos años, estudios sociológicos y pedagógicos documentan el deterioro constante de las capacidades y competencias sociales de hombres jóvenes en comparación con mujeres jóvenes", afirma el profesor Klaus Hurrelmann, de la Universidad de Bielefeld, en un texto distribuido a los asistentes al congreso. Las consecuencias negativas para las posibilidades de formación de jóvenes de sexo masculino, según Hurrelmann, sólo han empezado a ser estudiadas recientemente.

Los datos del ministerio de Educación y Ciencia muestran que mientras el 35 por ciento de las chicas alemanas logra terminar el bachillerato académico -que permite el acceso a la universidad- sólo el 26 por ciento de los chicos lo logran. Esa remontada de las chicas continua, aunque en menor grado, en la vida laboral, donde, como lo indica el profesor Walter Hollstein en una ponencia preparada para el congreso, el índice de ocupación de las mujeres está en aumento mientras que el de los hombres disminuye. "Actualmente, proporcionalmente hay más hombres en el paro que mujeres", dijo Hollstein.

Esa tendencia, además, puede agudizarse debido al mejor rendimiento académico de las féminas. "De momento, los hombres se enfrentan a desventajas en el mercado laboral pese a que se sigue creyendo en su posición dominante", sostuvo el mismo catedrático. Todo ello agudiza la crisis de una generación de jóvenes que se ha quedado sin modelos masculinos para orientarse y busca desesperadamente la clave de una nueva masculinidad.

Mathias Franz, en una entrevista con el diario Tageszeitung, sostiene que de manera inconsciente muchas veces siguen funcionando los "desoladores" modelos de las generaciones anteriores. Franz habla concretamente del "hombre máquina" -típico de la época del imperio guillermino y de la República de Weimar, que tenía que "funcionar" en cualquier situación- y del hombre como soldado, de las dos guerras mundiales. El hombre máquina en cierto sentido sigue latente y Franz ha citado el ejemplo del portero de la selección alemana de fútbol Robert Enke, quien se suicidó agobiado por depresiones que ocultó durante años. El caso de Enke, para Franz, es una muestra de que muchos hombres siguen pensando que tienen que "funcionar" a toda costa y que en caso de no poder cumplir con esa exigencia a veces prefieren suicidarse a buscar ayuda.

Los casos de suicidio entre los chicos son, en los países de lengua alemana, diez veces más frecuentes que entre las chicas lo cual, según afirmó Walter Hollstein, sigue sin ser un tema de discusión pública. Las dificultades emocionales de buscar ayuda ya son un factor de riesgo para los hombres, en la medida en que suelen ir con menos frecuencia al médico y en ocasiones demasiado tarde para que se pueda combatir con éxito una u otra enfermedad. La busca de fórmulas para salir de esa encrucijada -en la que los hombres se encierran en sí mismos y tienen dificultades para afrontar sus sentimientos- es uno de los objetivos del congreso.

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