El español del siglo XXI, más sensible, cariñoso y sin renunciar a la 'cañita'

  • Un estudio asegura que el modelo clásico de hombre "ha caducado" y que el tipo duro, dominante, insensible, fuerte, autoritario y machista está a punto de desaparecer.

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El hombre español es más sensible, más afectivo que sus mayores y, aunque no es sentimental, tampoco le da vergüenza mostrar sus sentimientos en público. Es más femenino en cuanto a forma de ser, actitudes y conductas pero, eso sí, no renunciaría a lacañita, el fútbol o la partiditacon los amigos.

Este es, a grandes rasgos, el retrato robot del hombre español del siglo XXI, un hombre que no supera los 45, que es más abierto y sencillo que sus padres y abuelos, más equilibrado emocionalmente, también más inmaduro aunque con mayor sentido del humor, con una rebeldía -"la llamada de la selva"- que le es propia y que a ellas, al parecer, les sigue gustando.

A estas conclusiones ha llegado un estudio sociológico que, por encargo de una marca de cerveza, la bebida que sigue siendo la preferida de los españoles, ha dibujado el retrato del nuevo caballero español.

Estudio que asegura, categórico, que el modelo clásico de hombre "ha caducado" y que ese tipo duro, dominante, insensible, seguro de sí mismo, fuerte, autoritario, machista e, incluso, déspota está a punto de desaparecer.

"El hombre se feminiza y la mujer se masculiniza". Así de tajante se mostró , en la presentación del estudio, el sociólogo que lo ha elaborado, Mauro González, que tiene muy claro que ese cambio de gran calado se ha producido más "por obligación que por convicción".

"No ha sido espontáneo, han necesitado del empuje de las mujeres, más modernas, exigentes y socialmente activas que sus madres y abuelas. El hombre está cambiando -recalcó- y, curiosamente, el motor de estos cambios es la mujer". Pero la nueva masculinidad no es única y se ajusta a unos "modelos" nuevos de hombre, según se desprende del estudio, elaborado sobre una muestra representativa de hombres y mujeres de entre 25 y 45 años de edad y distintos lugares de España, y que han participado, bien solos o acompañados, en reuniones de grupo o pareja.

El hombre "perfecto", valorado por su simpatía, humildad y hábitos saludables, tiene nombre y apellidos: para los hombres se llama Rafa Nadal y para las mujeres tiene también nombre de deportista, Iker Casillas.

Luego están los "guapos", con atractivo, fama y éxito, como el actor Mario Casas y el futbolista Fernando Torres, los "machos", duros, desaliñados y con un físico potente, como les ocurre a los actores Javier Bardem y Luis Tosar, además de al cantante Dani Martín, y los "elegantes", hombres educados, correctos y con determinación que tienen en Pep Guardiola, el entrenador del Barça, opinan por igual hombres y mujeres, a su máximo representante.

No han pasado de moda los metrosexuales, chulos, jóvenes y demasiado preocupados por su estética, como Cristiano Ronaldo, el presentador Jesús Vázquez y el "wakaenamorado" Gerard Piqué.

Los "maduros" son los últimos de la lista. Ese hombre intelectual, que transmite seguridad y serenidad y que tanto ellos como ellas identifican con el actor José Coronado, el periodista Iñaki Gabilondo -en su caso la edad no importa- o el también actor Antonio Banderas.

Todos ellos hombres de hoy, como millones de españoles que tienen una actitud más pragmática ante la vida, y sana desde el punto de vista psicológico, que hacen gala de una masculinidad "más alegre, divertida e informal", más auténticos, directos y cuyos hobbies principales, según asegura el estudio, son el fútbol, ver y practicar deportes, el bricolaje, la jardinería, jugar con una consola, las cartas, los bares,...Hombres que siguen dando una "gran importancia" a la amistad, al colegueo.

En general, son buenos padres -"es su paso a la masculinidad adulta", según el sociólogo Mauro González-, si bien mantienen vigente su miedo al compromiso, tanto familiar como laboral. Hombres que viven una sexualidad "más explícita que implícita", más física que sentimental. "Lo genuinamente masculino cada vez es más escaso", asegura el sociólogo Mauro González, quien está convencido de que es esa nueva masculinidad "la que desea la mujer".

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