La lucha por la comida también provoca muertes en Filipinas

  • Al menos ocho personas fallecen al derrumbarse uno de los muros de un almacén de arroz que una turba intentaba asaltar.

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Al menos 8 personas han muerto en la ciudad de Alangalang, en la provincia de Leyte, cuando una turba de miles de supervivientes del tifón Haiyan asaltaron un almacén gubernamental donde se guarda el arroz antes de su distribución entre los damnificados, informan ayer las autoridades.

El portavoz de la Autoridad Nacional de Alimentación, Rex Estoperez, indicó a los medios que las víctimas perecieron el martes al derrumbarse uno de los muros del complejo durante la invasión. Cerca de 100.000 sacas de arroz fueron sustraídas ante la impotencia de los policías y soldados desplegados en la zona para mantener la seguridad.

Cinco días después de que Haiyan devastara la región central de Filipinas, el Gobierno y la comunidad internacional trabajaban ayer para asistir a las víctimas que, sin agua ni comida, esperaban desesperadamente la llegada de ayuda humanitaria.

Los equipos de rescate avanzan con dificultad para hacer llegar más materiales de primera necesidad y personal médico a las zonas más afectadas, como Tacloban, donde hay carreteras cortadas.

El presidente del Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres filipino, Rene Almendras, dijo que "se exploran todas las alternativas" para enviar una ayuda cuyo volumen "es tan grande que no podemos moverla por vía aérea".

También encuentran dificultades organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF), que desde el sábado dispone de un equipo de 23 personas en Cebú que el martes no pudo volar a Tacloban debido al mal tiempo. "Es una pesadilla logística. Los enlaces de transporte en la zona están seriamente alterados. El aeropuerto de Tacloban ha sufrido muchos daños y las carreteras están bloqueadas por los escombros", indicó.

La Organización Mundial de Salud (OMS) asumió la coordinación de los aspectos relacionados con la salud en esta emergencia para "garantizar que los suministros se envían con rapidez hacia los lugares donde hay mayores daños como Tacloban, Cebú y la costa este de Leyte". El organismo calificó el desastre con categoría 3, el nivel más elevado, equiparando la devastación causada por Haiyan a la del tsunami del Índico en 2004 o el terremoto que asoló Haití en 2010.

El Gobierno filipino cifró ayer en 3.800 millones de pesos (unos 66,52 millones de euros) la ayuda procedente de 36 países y organizaciones, en el día en el que Haiyan se confirmó como el tercer desastre natural con más víctimas en la historia de Filipinas. El Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres elevó a 2.275 la cifra provisional de muertos, con lo que el tifón se sitúa sólo por detrás del tsunami de 1975 que causó entre 5.000 y 8.000 muertos en Mindanao y las inundaciones de la tormenta Thelma, que en 1991 mató a 5.100 personas en Leyte.

El organismo gubernamental prosigue con el lento recuento oficial en su último informe publicado en el que también indica que 3.365 personas resultaron heridas y 80 desaparecidas. Estos datos rebajan las cifras de estimaciones anteriores de gobiernos locales y de organizaciones como la ONU, que elevaron el número posible de muertes hasta los 10.000.

Este balance coincide con la cifra ofrecida por el presidente filipino, Benigno Aquino, que en una entrevista situó el posible número de fallecidos entre 2.000 y 2.500.

En total, el Consejo indicó que unos 6,9 millones de filipinos en 41 provincias están afectados por el tifón, con 582.303 personas desplazadas, de las cuales sólo 286.433 pudieron ser realojadas en 993 centros de evacuación.

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