La masacre en la prisión de México encubrió la fuga de 30 presos

  • Las autoridades sospechan que altos responsables del penal propiciaron el suceso

Una treintena de presos se fugaron el domingo de la cárcel de Apodaca, en el norte de México, aprovechando una multitudinaria pelea entre reclusos que derivó en un motín en el que murieron 44 personas.

El gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, señaló que el director de la cárcel, el subdirector y el jefe de seguridad fueron separados de sus cargos y están siendo sometidos a investigación.

Medina lamentó "la pérdida de vidas humanas" y anunció la instalación de una mesa de apoyo para las familias. Según adelantó, el suceso podría haber sido propiciado por un nuevo caso de corrupción e irregularidades por parte de algunos de los funcionarios.

"Para nosotros es duro confirmar que la traición, la corrupción y la complicidad de algunos pueden entorpecer el trabajo" de trabajadores "honrados", agregó.

Con todo, confirmó las condiciones de hacinamiento de la cárcel y detalló que la mayoría de los fugados estaban presos "por delitos federales", entre ellos delincuencia organizada y narcotráfico, y cinco por delitos del fuero común.

Los fugados son integrantes de la organización criminal de Los Zetas, incluido el líder de ese grupo en Monterrey detenido en 2011, y la mayoría de las víctimas fatales pertenecían al cártel del Golfo.

Para detener a los fugados, Medina pidió la colaboración de la ciudadanía y ofreció "hasta diez millones de pesos (600.000 euros)" por información. La matanza es la más grave de las registradas en México en los últimos cinco años.

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