El presidente filipino acusa del caos a los gobiernos locales

  • La cifra oficial de muertos roza ya los 4.000 Aquino se muda a las provincias más devastadas

El presidente filipino, Benigno Aquino, defendió ayer la respuesta gubernamental a la crisis humanitaria provocada por el tifón Haiyan en el centro del país, donde siguen las tareas de rescate y se intensifica el envío de ayuda a los damnificados. La cifra oficial de muertos asciende ya a 3.976.

En una visita a las localidades de Guiuan y Tacloban, dos de las más afectadas, el mandatario aplaudió la gestión de la mayoría de gobiernos locales ante el desastre natural, pero recriminó a algunos municipios, que evitó nombrar, que no se prepararan lo suficiente. Aquino destacó en un discurso televisado la buena preparación de Guiuan en los días anteriores a la llegada del tifón, lo que ayudó a prevenir un mayor número de víctimas mortales.

Según las cifras oficiales, murieron 99 personas de los 47.000 habitantes de Guian, situada en la provincia de Samar Oriental, una de las primeras en ser golpeadas por la tormenta. "Ahora nuestro objetivo es reducir (el número de fallecidos) aún más", afirmó. Sin embargo, Aquino criticó que algunas localidades no estaban tan preparadas como otras para recibir a Haiyan, y que incluso después del paso del tifón los gobiernos locales no se están moviendo con rapidez suficiente, puesto que ya "deberían saber qué ayuda necesitan".

"Ojalá fuera más fácil comunicarse con los gobiernos locales. Todo el mundo debería estar moviéndose", afirmó Aquino. "Como vuestro presidente que soy, no tengo derecho a estar enfadado. Me tendré que aguantar", añadió el mandatario.

El presidente aseguró que permanecerá en las provincias de Leyte y Samar hasta que puedan recuperarse por sí mismas.

Por su parte, el alcalde de Tacloban, Aldred Romualdez, afirmó a la emisora local ANC que la ayuda humanitaria está llegando ahora a los afectados con muchísima más rapidez, y que hay una mayor presencia de voluntarios del sector privado. Romualdez señaló que se necesitan más efectivos de la Policía en la capital de la provincia de Leyte para asegurar la zona y que aunque se ha avanzado mucho en las tareas de limpieza, todavía queda mucho por hacer.

El Gobierno filipino anunció la construcción de barracas para los miles de supervivientes de Tacloban cuyas viviendas fueron destruidas mientras que dos buques militares estadounidenses y un avión británico con más ayuda humanitaria llegaron a la zona afectada. Los equipos de rescate siguen encontrando cadáveres entre los escombros, algunos de ellos fallecidos recientemente, lo cual indica que aún podría haber supervivientes en las viviendas derrumbadas, según ANC.

Además, dos embarcaciones de la Guarda Costera filipina patrullan la costa de Tacloban y de las áreas vecinas de las provincias de Leyte y Samar para buscar cuerpos de más víctimas.

Los aviones militares presentes en el aeropuerto de Tacloban siguen evacuando a Manila a los residentes de la zona, que aterrizan en el la Base Aérea de Villamor. Según los medios locales, unas 2.500 personas han sido evacuadas en los últimos días a la capital, pero las autoridades apuntan que se necesitan más tiendas de campaña, comida, voluntarios y expertos en atención posttraumática.

Las últimas cifras de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) apuntan a que unas 375.000 personas de los 13 millones de afectados por el desastre han recibido alimentos pero que se sigue necesitando apoyo logístico para hacer llegar esta ayuda a las zonas más montañosas.

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