Un sacerdote español aparece apuñalado a 20 kilómetros de La Habana

  • Eduardo de la Fuente residía y trabajaba en La Habana desde hace tres años, donde realizaba labores humanitarias.

El sacerdote español Eduardo de la Fuente Serrano, de 61 años de edad, ha aparecido apuñalado en la cuneta de una carretera de Cuba a unos veinte kilómetros de La Habana Las autoridades consulares españolas en Cuba trabajan para repatriar "lo antes posible" el cadáver del sacerdote.

Una fuente del consulado detalló que el cadáver del sacerdote fue encontrado muerto aparentemente como consecuencia de un "apuñalamiento", según informaron las autoridades cubanas, que mantienen abierta una investigación sobre las circunstancias del homicidio. "Ahora estamos trabajando para repatriar el cadáver lo antes posible. El problema es que hay una investigación en curso", indicó la fuente consular. El cuerpo "está en medicina legal, pero trataremos de trasladarlo lo antes posible, sin entorpecer la investigación", añadió.

Fuentes de la Iglesia católica dijeron que el cadáver fue encontrado en un "camino inusual" detrás del Zoológico Nacional, en la periferia de La Habana, y que el coche apareció calcinado en el municipio de Bauta a unos 20 kilómetros de donde fue abandonado el cuerpo del sacerdote. Las autoridades españolas en La Habana confirmaron esta información.

De acuerdo con el consulado español, De la Fuente era natural de Guadalix de la Sierra, en la provincia de Madrid, y trabajaba desde hace tres años en Cuba como párroco en la iglesia de Santa Clara, en el barrio habanero de Lawton. "Era un hombre muy volcado en la ayuda a los pobres y las personas necesitadas, en entornos marginales y con carencias", agregó la fuente, quien señaló que el sacerdote viajaba desde hacía diez años a la isla, en donde hace tres se estableció definitivamente.

El consulado español se mantiene en contacto con los familiares del religioso, con las autoridades del Ministerio cubano del Interior y con los dignatarios católicos de la isla. Fuentes de la Iglesia en la capital cubana indicaron que por el momento no están claros los motivos del asesinato y que aún se barajan múltiples teorías.

Antonio Gómez, cuñado del fallecido, ha explicado que Eduardo de la Fuente residía y trabajaba en La Habana desde hace tres años, donde realizaba labores humanitarias porque "siempre estaba donde están los pobres y los necesitados".

Eduardo de la Fuente comenzó a trabajar en La Habana hace una década -cuando hacía suplencias en verano y sustituía a un sacerdote cada mes de julio- pero "arraigó tanto en ese país que decidió trasladarse definitivamente hace tres años" para ayudar a la gente más necesitada del barrio en que residía.

En Madrid, antes de marcharse a Cuba, cuando trabajaba en la Parroquia de El Rosario en Carabanchel, "Eduardo ya era así; recogía y hospedaba a todos los que le pedían ayuda, incluso adoptó a cinco hermanos de etnia gitana que habían sido abandonados por sus padres, el mayor de ellos con quince años y la menor de dos años de edad", explica Antonio Gómez. Anteriormente, Eduardo de la Fuente trabajó en la parroquia del Espíritu Santo de Aranjuez y visitaba a los prisioneros de cárceles como la de Alcalá-Meco, en Madrid.

Eduardo de la Fuente ejercía su trabajo en La Habana "con discreción" porque "era muy prudente" y no solía hablar de asuntos políticos, "sólo se preocupaba de llevar bolígrafos y medicinas" a la gente de su barrio, explica el familiar.

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