El secreto está en la masa

  • Una nueva tendencia en la manera de entender el sobrepeso prefiere ciertas pautas de ejercicio físico a las dietas o los fármacos · Sus defensores creen que la clave es el buen estado del tejido muscular

Una nueva corriente de investigación sobre la epidemia de obesidad y sobrepeso que se cierne sobre la sociedad del siglo XXI apunta a que la raíz del problema está en la disminución de la masa muscular, ya que si este tejido estuviera sano metabolizaría el 80% de las grasas y de los azúcares. Así lo ratifica el estudio de más de 20.000 casos analizados en los últimos cuatro años, que testifican que la sarcopenia -reducción y pérdida de funcionalidad del tejido muscular- es la raíz del incremento en un 300% del número de obesos en los últimos 15 años y de las graves patologías asociadas a esta enfermedad.

Esta nueva tendencia en el abordaje de la obesidad sostiene que la pérdida de masa muscular perjudica la plasticidad metabólica, aumenta la resistencia a la insulina, conlleva la pérdida mineral ósea, daña el sistema cardiocirculatorio y aumenta la masa grasa. El fisiólogo del ejercicio Steven Blair, del Instituto Cooper para Investigación Aeróbica deDallas, siguió a 25.389 hombres durante veinte años y encontró que los gordos que realizaban ejercicio enfermaban y morían menos que los flacos que no hacen ejercicio.

El profesor Carlos Saavedra, máster en Ciencias de la Actividad Física de la Universidad Laval de Canadá y miembro del Laboratorio de Metabolismo Energético de la Universidad de Chile, alerta de que no bastan la dieta ni el ejercicio físico aeróbico, como defienden las corrientes tradicionales, sino desarrollar la masa muscular. Saavedra apuesta por el ejercicio con "sobrecarga", que no se limita al levantamiento de pesas sino a trabajar con el propio peso del cuerpo, y por todas aquellas actividades que permitan derevitalizar el tejido muscular, al constatarse que actúa como un gran órgano endocrino. "El tejido muscular es lo que se está enfermando en la sociedad actual y esto genera el resto de las dolencias", arguye.

Saavedra, que asesora a diversas instituciones de América y Europa sobre actividad física con fines de salud, argumenta que si los músculos no están desarrollados -lo que no significa hipertrofiados- se producirá un fenómeno de insulino-resistencia que es la génesis de los riesgos cardiovasculares y metabólicos. A su juicio, cuando llega el ataque cardíaco por una acumulación de grasas es porque durante años el músculo no estuvo suficientemente sano como para consumirlas y porque se provocó una disfunción celular (en las mitocondrias). Tras aclarar que las personas con sobrepeso no pueden realizar una actividad física fuerte, propone que se entrene a los sujetos que lo requieran sentados e incluso acostados, trabajando por grupos musculares. De este modo hacen trabajo muscular intenso sin estrés cardiovascular. Según Saavedra, no vale sólo con correr o pasear: "Sacar a pasear el perro hace bien, pero al perro", dice, al abogar por un trabajo "mucho más intenso". El experto explica que cuando se hace ejercicio la densidad mitocondrial aumenta y hasta durante el reposo se consume más grasa, "lo que ha demostrado que el ejercicio físico con sobrecarga es mucho más eficaz que los fármacos y la dieta". De hecho, Saavedra esgrime que los escandinavos tienen "poblaciones gordas completamente sanas" porque su tejido muscular es de calidad y la grasa no se instala en los órganos ni en las arterias sino en el tejido subcutáneo. El ser humano se desarrolló durante millones de años "comiendo cuando encontraba alimentos pero, para encontrar, se tuvo que mover siempre", y es que "la genética está hecha para el movimiento".

En cuanto a la obsesiva preocupación por la estética, ha advertido de que la personas "no van a mejorar su forma física ni el buen tipo les va a durar" mientras no eliminen los riesgos, que no desaparecen adelgazando, sino mejorando la musculatura.

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