Chelsea, que el vodka te bendiga

  • 'Whitney' y 'Are you there, Chelsea?', dos flojas series al puro servicio de sus creadoras

Parece que en Estados Unidos cualquiera puede tener su propia serie de televisión. El ego de muchas estrellas sobrepasa límites insospechados. Algunas de éstas prefieren los realities, pero como este formato suele menospreciarse, otras prefieren la ficción.

Esta temporada hemos tenido dos claros ejemplos con las sitcom Whitney y con la recientemente estrenada Are you there, Chelsea?, ambas de la NBC). Las dos producciones pecan de pretenciosas. Se nos han vendido como las series del momento, pero lo cierto es que repiten los mismos esquemas de siempre y hasta los chistes.

En el caso de Whitney no se salva casi nada. Su protagonista y guionista es Whitney Cummings, una cómica que no sabemos cómo, ha conseguido vender este año dos de sus guiones. Uno era el de 2 Broke Girls, comedia con éxito que produce junto a Michael Patrick King (Mujeres Desesperadas); y la otra su Whitney, aunque sin los mismos resultados. Sus tramas y gags no son originales ni graciosos, como en Are you there, Chelsea? Pero Chelsea juega con una ventaja y es que para el papel protagonista se tenían reservada a una cara conocida: Laura Prepon, de Aquellos maravillosos 70. Chelsea Handler una famosa presentadora, conocida por su descarada biografía, vendió los derechos de su libro para crear su propia serie. Chelsea es una chica alocada, sin más aspiraciones que las de trabajar en el bar y salir de fiesta. No es religiosa, pero en cuanto tiene problema no duda en rezar a su divinidad más querida: el vodka. La serie si la comparamos con la otra, tan mal, tan mal, no está. Aunque puede que eso sea todo labor de Prepon que de forma divertida hace que nos caiga bien un personaje en realidad insoportable.

El fallo de ambas series son sus secundarios. Se nota egocentrismo de las escritoras. Los personajes femeninos protagonistas tienen las frases más ingeniosas y son las que pasan más tiempo en pantalla y los coprotagonistas se limitan a reír las ocurrencias y poco más.

Y es que la fama no nos da el talento. En el caso de Chelsea tiene un programa de entrevistas, ha presentado galas de MTV y ha escrito su vida en un libro. Si a la gente no le ha interesado su vida antes, no hay que seguir insistiendo, ¿por qué iba a hacerlo ahora?

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