'GH 12+1', un guiño al pasado

  • El 'reality' de Telecinco estrena esta noche una nueva edición que pretende regresar a sus orígenes con pruebas más duras y mayor naturalidad, terminando así con el desgaste que ha ido sufriendo año tras año

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La casa vuelve a abrir sus puertas esta noche en Telecinco con el estreno de Gran Hermano 12+1 (así se llamará este año el espacio presentado por Mercedes Milá por las supersticiones de la conductora), que pretende romper con la tendencia de las últimas ediciones del programa para volver a sus orígenes. Sin adelantar cuántos habitantes entrarán hoy en el recinto, el programa apuesta por los sentimientos, la autenticidad de sus concursantes y la diversión, y evitando en la medida de lo posible los conflictos. Habrá peleas, por supuesto, las que desencadenan las dificultades y trabas propias de la convivencia, la polémica y el mal gusto, pero la cadena quiere cuidar este aspecto. Telecinco quiere poner medios para quitarse de encima el lastre de programa extravagante y superficial para ser de nuevo un espejo de la sociedad. Un mundo, el que pretende reflejar, en el que no sólo hay mujeres peliteñidas y siliconadas, así como chicos con sobredosis de anabolizantes que quieren ser famosos y ganar mucho dinero haciendo poco. Hacer de los nuevos concursantes precisamente eso y terminar con aquellos que no aman el formato y sólo quieren convertirse en famosos de medio pelo, de popularidad efímera, cuyo objetivo es forrarse y hacer una gira por todas las discotecas del país. Una autenticidad que se ha ido perdiendo con el paso de las ediciones y que desde esta misma noche el reality tiene la intención de recuperar.

Sus seguidores más fieles, los que nunca lo han abandonado, quieren resultados y los quieren ya. Han tenido suerte pues tanto Mediaset como la productora Zeppelin TV han escuchado sus propuestas y se han puesto manos a la obra. Cambiar el curso del concurso es el primer objetivo de esta decimotercera entrega, en la que volverán a ganar importancia las pruebas semanales, habrá más austeridad y los grandes hermanos responderán más a la realidad; personas absolutamente desconocidas dispuesta a vivir la experiencia. No obstante, y como dice la propia promo del concurso "siempre hay sorpresas". Nuevas situaciones que pueden venir de la mano de un indignado del movimiento 15-M, un futbolista, un cura, un taxista, un campesino, una embarazada o una persona con sobrepeso. Perfiles que se han venido barajando durante las últimas semanas en otros programas de la misma cadena, y que la propia Mercedes Milá desconoce, según dijo el pasado martes a Ana Rosa Quintana. Ésta afirma no tener ni idea de las personas que este 2012 empezarán a formar parte de la historia del reality. Sólo advierte que esta nueva entrega viene con algo sorprendente, una situación jamás vista en el programa. Valientes que aterrizan en la tele desde el más absoluto anonimato y que desde hoy se convertirán en los nuevos inquilinos de la casa más famosa de la pequeña pantalla y que en esta ocasión convivirán bajo un mismo techo. GH 12+1 no sólo será más exigente y estrena nuevo logotipo, además termina con el lío de casas protagonista en las últimas ediciones.

Gran Hermano es el reality más longevo de la televisión y una de las apuestas más firmes de la cadena de Fuencarral. Un fenómeno global que en la pequeña pantalla española es toda una institución y cuenta con miles de seguidores, que no sólo se sientan delante del televisor cada semana para respaldar su programa sino que en las últimas ediciones han propiciado todo un fenómeno en internet, gracias a la creación de blogs, foros y, seguro desde esta edición, un gran respaldo en las redes sociales con Twitter a la cabeza. Sin embargo, el formato ha ido notando a lo largo de estos últimos años un ligero desgaste que ha dejado por el camino a un buen número de espectadores. Una tendencia a la baja que entre la décima y la última edición emitida ha perdido más de un millón de fieles. Así, si GH 12 proclamó ganadora a Laura Campos con un 22,8% de cuota de pantalla y 3.353.000 personas delante del televisor, en la gala final de GH 10, Iván Madrazo levantó el maletín con un 29,2% y 4.517.000. Una cifra lejana a la de la final de undécima edición en la que el madrileño Ángel Muñoz celebró su victoria con 3.449.000 como testigo. El espacio consiguió reunir a menos de la tercera parte de los telespectadores de sus competidores de la misma franja, situación que Telecinco, la productora y la incombustible Mercedes Milá intentarán dar la vuelta en esta nueva temporada. Un Gran Hermano diferente que hoy arranca motores, augura grandes momentos durante los próximos meses y, sobre todo, llenará de contenidos a otros programas de la cadena. Una nueva edición que termina con el todo vale para ganar puntos en la pantalla y pisar a sus rivales. Un GH del que se espera mucho más. A ver si responden a las expectativas y la audiencia lo sabe recompensar...

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