"Llamé a la prueba del 'Mississippi' porque en Correos era gratis"

  • Un chiste de Chiquito le cambió la vida hace 15 años y le permitió dar el salto desde un puesto de vigilancia al plató de Pepe Navarro · En esta semana celebra tres lustros de humor

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La historia cambia con una palabra. "¿No sabes hacer algo más?", le preguntaron a un vigilante jurado, Florentino Fernández, cuando se marchaba del casting que buscaba nueva gente para Esta noche cruzamos el Mississippi. Y Flo, desconcertado y viendo un resquicio, hizo algo más: contó un chiste a lo Chiquito de la Calzada y en el programa noctívago de Telecinco ya no tuvieron duda. Era él. Ese humorista que buscaban. De eso hace quince años. Florentino lo celebra con su gente, los de Otra movida, en Neox, donde reciben cada tarde a los amigos que compartieron batalla con él.

-¿Qué pensó cuando comprobó que tenía una oportunidad como la del Mississippi de Navarro?

-Yo era muy ingenuo. Y soy muy ingenuo. No tenía ninguna estrategia. En mi cabeza estaba aguantar porque ser humorista, ser actor, era la profesión de mi vida.

-¿Y cómo ha logrado aguantar en el humor tanto tiempo sin quemarse, protagonizando programas, series, teatro...?

-Todo lo he hecho con mucho cariño. Otros pueden verse en vídeos de youtube y se avergüenzan de lo que hicieron. Yo me veo y lo que veo, me mola. Si me pides una fórmula: respetar a todo el mundo.

-Antes de todo esto, cuando llegó al casting, ¿qué hacía?

-Tenía 23 años y era vigilante en Correos. Yo era todo un novato. Había trabajado en El Corte Inglés, había sido conductor de camiones... De vigilante en Correos, en Villaverde, me aburría bastante y me ponía a hacer voces por el walkie. Allí veíamos el Mississippi y los compañeros me animaban a que presentara a unas pruebas. Yo decía que "eso era para enchufaos". Al final llamé al número, que era un 902, porque desde Correos era gratis. Si no, no hubiera llamado...

-¿Qué voces imitaba un pipiolo hace quince años?

-Jesús Puente, Carrascal, Felipe González. Es lo que presenté al casting. Pero cuando ya me marchaba Luis Morales me pidió que siguiera e hice lo de Chiquito, lo que me abrió las puertas. Me dijeron después que me escogieron por los gestos, porque era natural, fresco. Era lo que necesitaban. Al cabo de los años también huelo quién vale y quien no para esto de hacer reír.

-Y había sido el chico de la barriada al que caneaban los demás... -Sí, y eso después me ha inspirado. La calle, el barrio, es un ingrediente de comedia impagable. Y yo sigo viviendo en un barrio, con mi mujer y mi hijo. Donde paseo, hablo...

-Yo no pude comprarme un scalextric gigante, pero usted ya lo hizo en nombre de los de toda nuestra generación.

-Y es un rollo montar tantas pistas. Al final me enganché a la playstation. Es más cómodo.

-Pero no me diga que lo de estos quince años sólo ha sido cuestión de suerte. Hay que tener talento.

-Vale, pero yo tengo muchísima suerte, lo reconozco. Me pasan cosas como ir justo de tiempo al centro de Madrid y encontrar aparcamiento a la puerta del teatro. De verdad que me pasa.

-¿Tal vez también hay que tener mucha intuición, como dar el salto a Tonterías las justas?

-Ahí entra de nuevo la suerte. Yo llevaba cuatro años en una obra con Josema Yuste y necesitaba cambiar. A las pocas semanas de parar surgió Tonterías las justas. Si fuera racional, maduro, no habría aceptado la propuesta de Pablo Motos, pero lo hice, pudiendo elegir equipo, y aquí estamos al cabo del tiempo con Siete y Acción.

-Dani Martínez había estado en otros programas, pero ha triunfado a su lado...

-Coincidí con él en Gestmusic. Era el único que imitaba a Rafa Nadal. Me dio muy buen rollo. Le pedí que en Tonterías, en Otra movida, no se limitara a las imitaciones, que se sintiera libre. Además de la suerte, siempre he confiado en el equipo.

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