El público no tiene ánimos para seguir nuevos concursos

  • El formato que se preveía más prometedor en esta temporada, en medio de la crisis económica, retrocede por sus bajos índices de audiencia en los estrenos

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Crisis más televisión multiplicado por la ilusión de conseguir dinero contante y fácil igual a concurso. Esta fórmula que parecía infalible para los programadores se ha desvanecido como una de tantas nubes económicas de estos meses. El público no quiere concursos en la televisión, por lo menos, con mecánica nueva. Los pasatiempos supervivientes, convertidos ya en hábitos interactivos, son los únicos aceptados. Nada de Rico al instante, con sms sacapelas; tampoco el entretenimiento ingenuo de Mi familia contra todos (que tras sólo una noche en el prime de Telecinco ha pasado a las tardes del fin de semana) y aún menos el espectáculo gimnástico de Guaypaut, que ni en invierno ni en verano ha logrado llamar la atención. Estrenar un concurso en esta temporada condena al programa a la indiferencia. El público parece tener bastante con los maratones telefónicos de adivinanzas simples o imposibles con el señuelo de los billetes volando.

Los nuevos concursos sinceros no atrapan. Canal Sur intentaba plataformar, enlazar con público fiel, los informativos nocturnos, pero su apuesta, Cien por cien, presentada por el diestro Manuel Díaz El Cordobés, se encuentra en la cuerda floja. El espacio producido por ZZJ no llega a los 200.000 seguidores, en torno al 10% de cuota, y está por debajo del contenido que debía 'animar', el Noticias 2. Poco después en Canal Sur 2 encuentra su parroquia diaria el clásico Cifras y letras, con un número similar de fieles a Cien por cien, sobre el 6 de cuota, pero que duplica el share habitual del segundo canal. El público que se decanta por los concursos quiere una mecánica reconocible y jugable, que sea un aliciente discurrir y participar, solo o con la familia, desde casa. Cifras y letras cumple su papel a la perfección, lo que se echa en falta a las pintorescas encuestas de Cien por cien, cuyo flojo rendimiento se detecta en que en sus redifusiones por Canal Sur 2, inmediatamente después del Cifras, se quedan casi a la mitad de audiencia. El Cordobés no parece que vaya a comerse los polvorones en ese plató.

Cuando un concurso encuentra a su cuota fiel se convierte en un pilar de la programación. Password, que llegó como relleno en las tardes de Cuatro, está ligeramente por debajo de la media del canal de Sogecable, sobre el 6% de cuota, tanto en Andalucía como en España. Luján Argüelles mantiene el tipo frente a los numerosos fiascos que han existido en la franja vespertina de Cuatro. La 2, que apenas supera ya los 3 puntos de cuota, repunta con autoridad a la hora de Saber y ganar (en primavera cumplirá 13 años en antena). Jordi Hurtado reúne más de 1 millón de espectadores cada sobremesa, sobre el 12 de cuota, que desciende ligeramente en las cifras andaluzas.

Los dos concursos más firmes en las parrillas son también dos clásicos. La ruleta de la suerte, que inició su andadura en 1990 en España, sigue siendo un cañón en el mediodía para Antena 3, con 1 millón de espectadores y más de 22 puntos de cuota media (ligeramente por debajo en Andalucía). Pasapalabra, que comenzó en Antena 3 hace diez años, está sobre los 15 puntos, en la media de Telecinco y sobre los 2 millones de fieles. Toma cero ¡y a jugar!, que le precede, mantiene el tipo sobre el 11% de cuota.

Son pocos, clásicos y firmes. El público no quiere por ahora novedades en el género.

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