Un regalo para 'El Público'

  • El veterano espacio radiofónico que dirige y presenta Jesús Vigorra conmemora una década en las tardes de Canal Sur.

Sólo faltan dos horas para estar en el aire, pero el ambiente en la redacción está aún tranquilo. El equipo de El Público va cerrando los temas y conformando la escaleta. Ordenadores en marcha, impresoras trabajando y muchas ganas de comenzar el directo. Una nueva jornada que de un modo imprevisible  llega cada tarde a miles de oyentes de todos los rincones de Andalucía. 

"San Jesús me han llegado a llamar", cuenta Jesús Vigorra unos minutos antes de comenzar el programa; y añade "éste es un trabajo bonito, que nos hace sentir muy bien. Pero que a veces nos entristece y enrabia. Hemos tenido temas realmente sangrantes, que nos ha hecho cuestionarnos cosas, como ¿por qué parece todo tan fácil cuando entran en juego los medios de comunicación?". El programa de Vigorra celebra además mañana uno de sus  días señalados en el calendario, con motivo de la entrega de   sus premios. Alejandro Sanz será uno de los protagonista de estos galardones.

Al frente de este espacio desde que diera comienzo, Jesús Vigorra, amante de la lectura y del buen hacer, ha sido capaz de presentar la cultura como algo cercano y vibrante. Su equipo, compuesto de "gente humana, auténtica y generosa", es capaz de entregarse con cada caso como si fuera el primero. Un hecho que la audiencia ha sabido valorar y que los encumbra como el más seguido de las tardes de la radio andaluza. Una labor recompensada, fruto de horas de trabajo, que no termina a las siete de la tarde y que comienza varias horas antes de la apertura de micrófonos. A las doce del mediodía el equipo se reúne para proponer sus temas del día. Una tormenta de ideas que poco a poco da forma  a la escaleta. Una para cada parte del espacio.

El Público es un programa vivo, que, tal y como cuenta su coordinadora Estíbaliz Martínez, "tiene como base a la información, pero pretende crear opinión. Aquí hay cabida para todo tipo de temas y siempre somos fieles a la actualidad".

El ritmo de trabajo en la redacción se acelera. Apenas falta una hora para que 'el dale caña Vigorra' comience a sonar. Escaleta cerrada, una almuerzo con las últimas novedades, pan con café... Llegó la hora. Reina lo frenético. Jesús Vigorra  pone bajo su brazo un cuaderno donde apunta cada uno de los casos de la primera hora del programa El público tiene la palabra. Una especie de objeto sagrado para el comunicador, que junto a la escaleta es lo primero que coge para llevar al estudio.

En el Control 1 de los estudios de Canal Sur Radio da comienzo El Público. Nervios por los cambios de última hora, pero sobre todo ganas. Una mezcla de sentimientos, que llega a la gente, pero que más aún viven sus propios protagonistas; los que hacen posible esta realidad. Una inquietud por el directo que apenas se nota. Vigorra habla para sus oyentes con total naturalidad. Con un par de folios, que apenas lee, se sienta en una mesa con seis micrófonos; enfrente, realización y  varias televisiones encendidas. No necesita más. Habla con los participantes del programa con una única regla, la improvisación, y en todo momento está respaldado por un trabajo bien hecho desde la sala de realización, con Enrique Blanco y parte de sus productores al frente.

Hay varias llamadas. Un chico habla de 'milagro'. "Todo lo hacéis posible", le comentaba a Vigorra. "Hombre, todo no, pero siempre lo intentamos", le respondía éste. Una idea que se explicó a la perfección en la segunda parte del programa -que cada día es diferente- y que tratando el tema del amor decía "no se promete nada, pero se da todo". Una frase que va como anillo al dedo a la filosofía del programa y sus fieles seguidores, que incluso han permitido recuperar enseres robados, como doce coches y una caravana.

El estudio es un ir y venir de integrantes del programa. Si en la primera hora, Esther Menacho lleva el control desde realización, en la segunda es Elisabeth Ortega quien se pone al frente. Estíbaliz Martínez coordina el programa desde la mesa de redacción. Algunas plantas más arriba en el edificio de RTVA de la Cartuja en Sevilla. Tres secciones bien diferenciadas con varios hilos en común la entrega, el amor al trabajo, la creación y la participación de sus fieles parroquianos.

Signo de identidad del espíritu de la radio pública andaluza y, sin duda, el mejor regalo para los amantes de la cultura.

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