Decepcionante debut de Joselito como ganadero en Pamplona

cuarta corrida de la feria del toro de pamplona Ganadería: Cuatro toros de El Tajo y dos de La Reina (primero y segundo) -misma casa ganadera y encaste-, propiedad de José Miguel Arroyo Joselito, que debutó como ganadero en esta plaza. Corrida desigualmente presentada y en conjunto descastada. Se salvó por nobleza el primer astado. TOREROS: Diego Urdiales, de pizarra y oro, que sustituía a Antonio Ferrera. Pinchazo hondo y descabello (saludos tras ovación). Pinchazo, media estocada y descabello (silencio tras aviso). Jesús Martínez 'Morenito de Aranda', de verde y oro. Dos pinchazos y descabello (silencio). Dos pinchazos y entera (silencio). Saúl Jiménez Fortes, de verde y oro. Pinchazo y estocada (vuelta al ruedo tras leve petición). Estocada que hace guardia y dos descabellos (silencio tras aviso). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Pamplona. Miércoles 8 de julio de 2015. Lleno. David Adalid brilló en un par al quinto toro.

La corrida de José Miguel Arroyo Joselito resultó un fiasco. Con fachada para Pamplona, apenas tuvo un ápice de casta. Se echó en falta la chispa con la que suelen salir los toros del maestro madrileño, quien debutó con mal pie como ganadero en los Sanfermines, fiesta que evitó como torero -únicamente toreó en una ocasión-. Como nos contó en su día, "no me veo en una plaza con ese insoportable ruido que hacen las peñas". Dentro del deslucido encierro que envió para su presentación, destacó por su nobleza el primer toro.

Diego Urdiales, que sustituía la lesionado Antonio no pasó de destellos de calidad con su lote. Ante el que abrió plaza, un precioso colorao bien presentado, con las fuerzas justas y nobleza, el riojano lanceó con buen aire a la verónica. Con la franela realizó una labor en la que faltó intensidad y que fue a más, marcada por el buen gusto, brillando en una serie diestra y algunos naturales dibujados con despaciosidad. Mató mal.

Con el deslucido cuarto, cuyas amplias velas apuntaban al cielo, Urdiales realizó un trasteo que brindó al matador de toros Antonio Sánchez Puerto, en el callejón. Labor larga, sin brillo y con algunos detalles artísticos en la muleta. De nuevo, falló con la espada.

Morenito de Aranda se mostró decidido y voluntarioso con un pésimo lote. El burgalés saludó con arrojo al altote segundo con dos largas cambiadas en las rayas. El animal, que saltó con brío, se vino abajo hasta acabar defendiéndose y frustrando una faena iniciada de rodillas. Falló en la suerte suprema.

El quinto, hondo y astifino, no tuvo recorrido alguno. Morenito de Aranda porfió lo indecible hasta acabar de rodillas frente a una mole que no dio juego. No acertó con la espada.

Jiménez Fortes, que en San Isidro estuvo a punto de... por una cornada en el cuello, se la volvió a jugar sin contemplación alguna. Voluntarioso, volvió a dar la talla como torero valiente y arrojado. Acelerado, arrolló la razón ante un tercer toro con movilidad y mirón. El malagueño, que ganó terreno a la verónica, muy decidido, se marchó a las afueras y sin tanteo alguno se puso a torear. Trasteo con dos series entonadas -una por cada lado-, alternando con circulares y que cerró con derechazos de rodillas, sufriendo una cogida y una paliza. Se levantó como si nada, con un agujero en la taleguilla a la altura de los testículos. Y con bemoles, de nuevo, volvió a la carga de rodillas. No mató al primer envite y dio una vuelta al ruedo.

El sexto, un toro con plaza, como diría un revistero de antaño, con el hierro de El Tajo, resultó un astado sin clase y sin motor, que acometió rebrincado tras la capa. Jiménez Fortes no se desanimó y realizó un trasteo largo, con altibajos, en el que intercaló buenos muletazos, especialmente algunos naturales, con varios enganchones. Cierre con bernadinas y un desarme. Tampoco acertó con la tizona.

Independientemente de lo realizado por los diestros, el festejo estuvo marcado por un decepcionante debut de Joselito como ganadero en Pamplona.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios