Escribano, último trofeo en los Sanfermines 2015

  • El gerenense, muy valiente, corta una oreja en la 'miurada'; Bolívar y Cortés, de vacío.

La corrida de Miura, que por la mañana había pulverizado todas las marcas en cuanto a velocidad -dos minutos y 5 segundos emplearon los toros en el encierro-,  ofreció escasas oportunidades para el lucimiento artístico tal y como se concibe en estos tiempos. Salvo los dos primeros, el conjunto resultó complicado para una terna en la que descolló Manuel Escribano, el más puesto y placeado en estos momentos, que consiguió el único trofeo del festejo.

Manuel Escribano, muy decidido, se entregó ante su lote en los tres tercios. Al bajo y enmorrillado que abrió plaza lo recibió con una larga de rodillas a portagayola en la que el astado se abrió mucho. El gerenense, para reafirmar que acudía a Pamplona con determinación, dio otra de hinojos en los tercios con ajuste. Bonito el galleo por chicuelinas al paso para llevar el toro al caballo. En banderillas descolló en un par que prendió en la misma cara y un tercero al quiebro saliendo por dentro en el que con reflejos felinos salvó una cornada cantada. La faena, ante un toro que resultó noble, pero paradote y que se apagó pronto, la comenzó el sevillano con un muletazo por la espalda y la finalizó de rodillas. Tuvo como punto más destacado un par de series diestras, cortas, en las que esperó y llevó dominado al astado. Y en una plaza en la que se valora mucho que la suerte suprema se concrete al primer envite, entró con decisión para enterrar el acero en una estocada entera.

Escribano recibió al cuarto, Rayito, un trueno de mucho respeto -¡645 kilos!-, el de mayor peso de la feria, junto al quinto, todavía por salir. El sevillano lo recibió con una comprometida larga de rodillas a portagayola. En banderillas volvió a dar la talla en un tercio en el que el morlaco cortaba y levantaba la cara cuando el diestro prendía los rehiletes. Labor porfiona, con arrojo y oficio, ante un toro que se revolvía con peligro y que estuvo a punto de cogerle en varias ocasiones. Mató de pinchazo y estocada y el veredicto quedó en una fuerte ovación, más que merecida.

Luis Bolívar recibió al agalgado y altote segundo con una larga cambiada de rodillas junto a tablas. Con la muleta, le costó asentar las zapatillas ante el manejable toro.

Tremendamente serio el quinto, un cinqueño de 645 kilos que daba miedo. Impresionante y soberbia estampa la de este Soberbio. Bolívar, con oficio, se la jugó ante este astado que persiguió la muleta con la cara alta y derrotando con brusquedad.

Salvador Cortés lanceó con buen aire a la verónica al tercero. Luego, lo pasó mal ante el complicado animal, especialmente en el manejo del verduguillo -casi una veintena de descabellos-, perdiendo los nervios y recibiendo dos avisos.

El sexto, Tunantito, cerró plaza y esta Feria del Toro. Con sus 620 kilos, alto, montado, imponía. Resultó manejable. Salvador Cortés inició su trasteo con dos pases cambiados por la espalda en los medios, a los que hilvanó un molinete y un pase de pecho. Luego, concretó una labor desigual y larga, en la que volvió a fallar con los aceros.

Un entregado y arrojado Escribano, que firmó los mejores momentos ante una dispar miurada, consiguió el único trofeo de estos Sanfermines 2015, que ya son historia.

Ficha de la corrida

Última corrida de la feria del toro de Pamplona Ganadería: Corrida de Miura, de desiguales hechuras y comportamiento. Los tres últimos con más de 600 kilos, a la cabeza de los toros con mayor peso lidiados en esta feria. 

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