Guerra fría entre figuras

  • Los tres cabezas de cartel, y el novillero, plantean el festejo como una competición de principios de temporada en la que se disputaron trofeos y el apoyo del público

GANADERÍA: siete novillos-toros de Daniel Ruiz. Bien presentados en líneas generales y que dieron juego variado. Los mejores, cuarto , premiado con la vuelta al ruedo, y quinto, noble. El resto, con altibajos. TOREROS: Enrique Ponce, pinchazo y estocada (oreja) y estocada caída (dos orejas y rabo). El Juli, dos pinchazos y estocada (oreja) y estocada (dos orejas y rabo). Cayetano Rivera, estocada trasera (dos orejas) y pinchazo y estocada (dos orejas). Curro Leal, media atravesada y cuatro descabellos (oreja). Incidencias: Plaza de Toros de Belmez. Festejo a beneficio de la Asociación de Discapacitados del Guadiato. Más de media plaza en tarde calurosa.

El festival de ayer en la plaza de toros de Belmez fue una auténtica guerra fría entre tres figuras del toreo. Guerra fría porque en los festivales la tensión no es la misma que en las corridas al uso; sin embargo, los tres cabezas de cartel, e incluso el novillero, plantearon el festejo como una competición de principios de temporada en la que se disputaron trofeos y lucharon por tener la supremacía frente al público. Enrique Ponce dio una auténtica lección de técnica torera en el segundo de su lote, al que se le dio la vuelta al ruedo. El diestro valenciano estuvo muy asentado y llevó al toro prendido en los engaños por ambos pitones. Exprimió al máximo a su oponente, un buen novillo de Daniel Ruiz. Ponce estuvo variado y seguro e, incluso, se atrevió a realizar algunos muletazos de nueva y bella factura. Todo ello le sirvió para tener al público de su lado. En el primero de su lote también dio una gran dimensión, aunque el toro estuvo rajado desde el principio de la faena de muleta.

De igual tenor anduvo El Juli, sobradísimo de facultades. Destacó en sus dos toros por su enorme técnica, pero los mejores momentos de su labor llegaron en el segundo toro de su lote, otros de los mejores novillos que se lidiaron en la tarde de ayer. En un palmo de terreno, ligó muletazos sin cansancio, algunos salieron ajustadísimos, con empaque y largura. Hubo mucha emoción porque todo se hizo en los medios y con una ligazón increíble. Todo esto ocurrió en el quinto, pero en el primero de su lote, segundo de la tarde, también consiguió momentos de especial lucimiento, sobre todo con la mano derecha.

Cayetano Rivera estuvo muy dispuesto y metido en el festejo durante toda su actuación. Al primero de su lote le ligó tres o cuatro tandas con mucha elegancia y cargadas de torería. Destacaron los cambios de mano y los de pecho. Este primer novillo de su lote fue muy descompuesto por momentos, pero Cayetano supo cogerle la distancia y el ritmo. Con el segundo de su lote, su faena de muleta fue de menos a más y conforme se fue confiando fue sacando muletazos con confianza, temple y sitio.

El local Curro Leal tenía un gran reto ante sí: alternar con tres figurones del toreo no es fácil y estar a la altura se convierte en una misión complicada, pero lo consiguió. Su disposición y su fibra le llevaron a cuajar momentos muy emotivos. Lástima que fallara reiteradamente con el descabello. En cualquier caso dejó referencia de una gran afición.

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