Hermoso y Spínola firman una tarde memorable

  • La México, pese a la lluvia y el frío, registró un aforo de 25.000 personas · El navarro impacta con sus caballos y el mexicano consigue los máximos trofeos

GANADERÍA: Toros de Los Encinos (primero, cuarto y séptimo de regalo) y La Soledad (segundo, tercero, quinto y sexto). TOREROS: Pablo Hermoso de Mendoza, ovación y dos orejas. Fermín Spínola, silencio tras aviso, palmas y dos orejas y rabo en el sobrero de regalo. José Mauricio, ovación y palmas. Incidencias: Plaza Monumental de México. 25.000 espectadores.

Pablo Hermoso de Mendoza y Fermín Spínola convirtieron el decimosexto festejo de la Temporada Grande de la Plaza México en un espectáculo triunfal: el primero firmó una labor sobresaliente frente al cuarto y cortó las dos orejas; el segundo regaló un sobrero, un gran toro de Los Encinos, del que cortó las dos orejas y el rabo. Completaba el cartel José Mauricio, que se mostró dispuesto con el lote que le correspondió en suerte. Se lidiaron toros de La Soledad y Los Encinos.

Pablo Hermoso de Mendoza firmó una gran faena frente al primero, un toro poco colaborador y que buscó tablas nada más salir. El navarro arriesgó, a lomos de Ícaro y Pirata, clavó arriba y llegó mucho al tendido. Por desgracia, estropeó su faena con el rejón de muerte. Fue ovacionado. Quiso redimirse frente al cuarto, y lo logró. Fue un toro falto de motor, pero Pablo Hermoso suplió sus carencias invadiendo sus terrenos, citando siempre de frente y clavando a la perfección. Así fue construyendo una labor sobresaliente que remató con un rejón de muerte fulminante. Recibió las dos orejas.

Fermín Spínola sorteó en segundo lugar un toro deslucido, con el que se mostró afanoso. El toro embestía a media altura y defendiéndose y él, a base de insistencia y entrega, logró robarle algún que otro muletazo. No acertó a la hora de matar. El quinto pareció mostrar más movilidad que sus hermanos en los primeros tercios, pero llegó al último tercio con tendencia a pararse y defenderse. Spínola volvió a mostrarse afanoso y logró extraerle un par de series dignas a base de esfuerzo. Fue aplaudido tras pasaportar al toro. Regaló un sobrero. El de regalo fue un sobrero cárdeno claro. Tenía el toro movilidad, nobleza, fijeza y calidad y el torero mexicano construyó con él una faena completa, emocionante y redonda, acompañada en su tramo final por la petición de indulto para el gran toro de Los Encinos. El indulto no fue concedido y Spínola cortó las dos orejas y el rabo.

José Mauricio también se mostró muy voluntarioso frente al tercero, un toro de La Soledad que desde muy pronto mostró debilidad. Mauricio se esforzó en mantenerlo y llevó a cabo una labor interesante. El sexto tuvo movilidad durante los primeros compases de la faena, y eso lo aprovechó José Mauricio para firmar lo más destacado de una labor meritoria que no remató bien con el acero.

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