Hermoso logra el único trofeo en un espectáculo sin apenas brillo

segundO FESTEJO de la feria del toro de pamplona Ganadería: Corrida con cuatro toros de El Capea y dos (primero y cuarto) de Carmen Lorenzo, de la misma casa ganadera y encaste -Murube-, de juego desigual. Los mejores, primero, tercero y cuarto. TOREROS: Pablo Hermoso de Mendoza. Rejón, metisaca, tres pinchazos y descabello (silencio). Rejón, pinchazo y rejón (oreja). Sergio Galán. Pinchazo y descabello (silencio). Rejón y descabello (silencio). Roberto Armendáriz. Dos pinchazos y rejón (saludos tras ovación). Rejón y ocho descabellos (silencio). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Pamplona. Lunes 6 de julio de 2015. Lleno.

El cartel compuesto por los navarros Pablo Hermoso de Mendoza y Sergio Armendáriz junto al madrileño-conquense Sergio Galán volvió a repetirse este año, por quinta vez, en la Feria del Toro. En esta ocasión no hubo las habituales salidas a hombros en este tipo de espectáculo. Se rompió el encanto: resultó un fiasco. De la terna, únicamente y a cuentagotas, vimos toreo con quilates a cargo del veterano maestro estellés en una corrida de El Capea, de juego desigual; destacando primero, tercero y cuarto. ¡Noticia: pese a ese buen encierro, únicamente el primero consiguió un trofeo!

Hermoso de Mendoza, con el mejor lote, logró un buen nivel en algunos pasajes, aunque estuvo desacertado con los aceros. Precioso comienzo en su primera faena, al parar de salida con mucho temple al primer astado, dibujando hasta un muletazo a lomos de Napoleón, clavando un rejón de castigo. Luego, con un astado que embistió con buen tranco, se lució con Disparate a dos pistas y con su singular hermosina -toreo de costado, al hilo de las tablas, ofreciendo alternativa y repetidamente, cada lado de la grupa del caballo, a escasos centímetros de los pitones-. Buen nivel a la hora de clavar, aunque sus cabalgaduras sufrieron algunos tropiezos. Cerró con guiños a la galería, como la suerte del teléfono. Perdió premio por el desacierto a la hora de la verdad.

Con el cuarto, muy voluminoso -620 kilos-, que acometió con calidad, Hermoso se lució a lomos de Berlín, al quiebro y toreando con suavidad. Enganchó también al público con Ícaro, dando los pechos. Gran cierre clavando un par de banderillas cortas a dos manos. Pero de nuevo, no acertó al primer envite en la suerte suprema. Fue premiado con una oreja.

Sergio Galán, con sobriedad, no estuvo a su nivel. Se las vio en primer lugar con un astado manejable. Tras dos rejones de castigo, realizó una labor entonada con buenos apuntes sobre Titán en banderillas. Tras la suerte de la rosa, precisó de un descabello tras un pinchazo.

Con el quinto, Galán descolló con Apolo en el toreo de costado y también sacando de querencias al astado. Brilló en un par a dos manos muy comprometido tras otro en el que la colocación no fue buena. De nuevo, tuvo que utilizar el verduguillo tras un bajonazo.

El local Roberto Armendáriz fue todo voluntad, aunque le faltó precisión. Voluntarioso, realizó una labor de más a menos ante su primer astado, que acometió bien. Agradó en el comienzo con hermosinas. Expuso, pero faltó limpieza. El toro le empaló por la corva y a punto estuvo de caer de la cabalgadura. Tampoco fue contundente con el rejón de muerte.

Con el mansote que cerró plaza, Armendáriz se mostró porfión y entregado, cosechando más palmas en adornos y alardes espectaculares de doma, que en el toreo. Tras un rejón, dio un mitin con el verduguillo.

Escasa dosis de calidad en un espectáculo ecuestre sin apenas brillo, con un solitario trofeo para Hermoso en el patio de su casa, la plaza de Pamplona, donde hoy, 7 de julio, San Fermín, comienzan los encierros y las corridas de toros.

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