Inspiración de Morante, que enloquece a la afición de Barcelona

  • El diestro de La Puebla cuaja un faenón que le vale dos trofeos · El Tato, que corta una oreja, resulta herido grave en la axila derecha · El Fandi se marcha de vacío

GANADERÍA: Cuatro toros de Zalduendo y dos, lidiados como sobreros en segundo y sexto lugar, discretos de presentación, desrazados y sin fuerzas. Los mejores, primero y quinto, aplaudidos en el arrastre. TOREROS: Raúl Gracia 'El Tato', ovación y oreja tras aviso. José Antonio 'Morante de la Puebla', ovación y dos orejas tras aviso. David Fandila 'El Fandi', ovación y silencio. Incidencias: Plaza de toros Monumenal de Barcelona. Media entrada. El Tato fue atendido de "una cornada en la axila derecha con tres trayectorias: una hacia adentro, otra de 8 centímetros postbraquial y una última superficial de 6 centímetros que interesa tejido subcutáneo. Pronóstico grave.

El diestro José Antonio Morante de la Puebla cuajó un extraordinaria faena de inspiración, naturalidad y suma pureza, que le valieron las dos orejas de su segundo toro, en Barcelona.

Antes del comienzo de la corrida, en los aledaños de la plaza, hubo una manifestación taurina en contra de la prohibición de las corridas en Cataluña. Dicha convocatoria, hecha a través de la Plataforma y la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña, congregó alrededor de quinientas personas, por lo que los Mossos D'Esquadra tuvieron que cortar temporalmente la Gran Vía barcelonesa. Y una vez dentro de la plaza siguieron los actos reivindicativos. En el momento del paseíllo todas las localidades lucían una senyera catalana a modo de pancarta con el lema Volem ser lliures (Queremos ser libres), y se gritó a coro "libertad, libertad". Ya en lo que se refiere a la parte artística del festejo, el gran suceso de la tarde fue el soplo de inspiración que tuvo Morante en el quinto, así como la enrazada y muy responsable actuación de El Tato en sus toros.

El Tato recibió al toro que abrió plaza con una larga de rodillas en el tercio, y arrebatadores lances a la verónica. En la muleta el toro respondió con nobleza y cierta movilidad, y el hombre lo aprovechó en los primeros compases para pegarle muletazos por los dos pitones de extraordinaria largura y temple.

Sin embargo, El Tato, cuando mejor estaba toreando, optó por cortar la faena de repente, y eso, junto al pinchazo previo a la estocada, enfrió el ambiente. Con el cuarto estuvo bien de verdad, muy comprometido y valiente con un toro que no terminaba de pasar, y al que a base de firmeza consiguió ganarle la acción para torearlo con notable enjundia por los dos pitones. Al entrar a matar por segunda vez, fue prendido de la axila. Cortó una oreja que paseó su cuadrilla.

Morante toreó muy bien de capote al sobrero de Parladé, primero de su lote, toro en el límite de las fuerzas, con el que el sevillano tan sólo pudo dejar destellos sobre ambas manos en la muleta. En el quinto, instrumentó una obra de arte. Una faena rotunda y maciza, roto el torero, descolgado de hombros y totalmente entregado. Toreo de suma pureza, profundidad y sentimiento, de muletazos de manos muy bajas, templadísimos y de extraordinario regusto.

La plaza siguió la faena con mucho fervor, rugiendo en olés, mientras el de La Puebla no cesaba de emborracharse toreando, dando tiempo a que sonara un aviso antes de montar la espada. Estocada a la primera y los tendidos en pie, a gritos de "torero, torero". Dos orejas sin discusión.

El Fandi no estuvo como acostumbra. Con el sexto, aunque mejoró su actuación, aquello transcurrió sin ninguna trascendencia. La faena de Morante en el toro anterior lo había eclipsado todo.

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