Manolo Valdés recuerda a Joselito 'El Gallo' en su cartel para la Maestranza

  • El creador valenciano, que no asistió a la presentación de su obra por compromisos laborales en Nueva York, plantea un 'collage' con una fotografía del diestro, del que se cumple este año el centenario de su alternativa

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El valenciano Manolo Valdés se ha incorporado a la nómina de artistas que han anunciado hasta la fecha, con una creación suya, la temporada taurina de la Real Maestranza, y lo ha hecho con un cartel que se presentó ayer y que rinde un homenaje a José Gómez Ortega, Gallito, desde una sensibilidad pop, un collage en el que la fotografía en blanco y negro del torero contrasta con el colorido con que se dibuja el tendido de la plaza.

Según explicó el teniente de hermano mayor de la corporación, Javier Benjumea -Valdés, con residencia en Nueva York, no ha podido desplazarse por compromisos de trabajo-, la elección del protagonista del cartel no ha sido casual: en septiembre se cumplen los cien años del día en que este "pilar de la tauromaquia junto con Belmonte" tomó la alternativa, durante la Feria de San Miguel, con su hermano Rafael el Gallo como padrino.

Para el profesor y crítico de arte de Diario de Sevilla Juan Bosco Díaz-Urmeneta, en la propuesta de Valdés se percibe "la sabiduría del arte pop": el fundador de Equipo Crónica, cuya producción escultórica pudo verse en la ciudad en 2007, cuando la Alameda de Hércules acogió una exposición, plantea esta vez "un cartel extraordinario" que demuestra la facilidad con la que su artífice, tomando recursos "del cómic, de los periódicos, de la cartelería", sabe llegar al espectador.

Valdés (Valencia, 1942) ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, un centro "con cierto prestigio" cuya enseñanza, según apunta Díaz-Urmeneta, "no debió resultarle demasiado convincente porque acabaría abandonándolo". En su trayectoria jugarían un papel crucial Tomás Llorens [crítico que entre otros cargos ha sido director del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), del Reina Sofía y conservador-jefe de la colección Thyssen-Bornemisza], así como Juan Antonio Toledo y Rafael Solbes, con los que iniciaría la andadura de Equipo Crónica. Lo "novedoso" de ese grupo -que seguiría en activo hasta principios de los 80, cuando murió Solbes- era que "acercaba el arte a los circuitos de comunicación social, como el cartel o el cómic", una renovación de códigos marcada por la ironía en la que destacaban obras como ¡América, América!, acercamiento al american way of life y al mundo Disney desde una mirada paródica.

Uno de los rasgos que más llama la atención a Díaz-Urmeneta del cartel que ha realizado el creador levantino para la Maestranza es "cómo está distribuida la figura" del torero, de un modo que "el brindis al público" se convierte en el motivo principal de la composición. "Hay casi la misma distancia desde arriba hasta la cabeza del personaje, y desde la parte inferior del cartel hasta sus pies. El torero está solo en el brindis", observa el especialista, para quien la colocación de Joselito "un poco retrasado en el eje de simetría" resalta "la mano, el brazo"; factores que revelan el dominio de la técnica y la maestría del pintor. Tras el diestro, ya en otros tonos más allá del blanco y negro, el esbozo de la plaza de toros "y el perfil estilizado y abstracto de la Giralda" completan el conjunto. Una "lluvia de colores" se superpone como un confeti sobre el protagonista. "Hay quien puede pensar que este detalle estorba, quienes vean la obra desde una perspectiva realista, pero yo creo que enfatiza la figura del torero como una figura evocada, fantaseada".

Con Valdés se prolonga una tradición, la de encargar el reclamo de la temporada taurina a un creador destacado del arte contemporáneo, que se inició en 1994 gracias a la iniciativa del también pintor y maestrante Juan Maestre. Aquélla fue, como recuerda Díaz-Urmeneta, una "apuesta valiente" y "muy fértil" que ha ido formando una notable colección con autores "nacionales e internacionales" como Carmen Laffón, Luis Gordillo, Fernando Botero, Larry Rivers o Álex Katz, entre otros, un "ejemplo a seguir por otras instituciones, que no han tenido el valor para hacerlo". Maestre falleció en 2006, pero la importancia de su legado continúa poniéndose de manifiesto todos los años. "Juan era un enamorado del arte, se retiraba a pintar durante unos meses y ése era un tiempo en el que él reflexionaba. Nunca trabajó para el mercado sino para sí mismo, de ahí que hubiese tanto rigor en lo que hacía", valora Díaz-Urmeneta.

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