Manzanares, Morante y Luque, triunvirato triunfador

  • El alicantino, con torería, cortó tres orejas en la Feria de Abril · El de La Puebla, gran faena e histórico toreo de capa ante un 'victorino' · El de Gerena, pletórico en la Feria de San Miguel

La temporada 2009 en la Maestranza, con escaso nivel artístico, ha hecho aguas, fundamentalmente, en el aspecto ganadero, con un número considerable de corridas mal presentadas. Así, en la Feria de Abril hubo varias, entre ellas la perteneciente a Victorino Martín, con menos cuajo que la novillada de Cuadri y en la Feria de San Miguel se lidió un encierro de Parladé con menos trapío que la mayoría de novilladas veraniegas. A lo largo del año hemos explicado que tanto la empresa, los ganaderos, los toreros que imponen ese ganado y, por supuesto, la autoridad por permitirlo, son responsables de la catástrofe que se ha vivido en la Maestranza. Cada uno, con la cuota de responsabilidad que les corresponde, están poniendo su granito de arena en el desprestigio de la plaza de Sevilla. La Maestranza, que no gestiona, pero es propietaria del coso del Arenal, debería tomar nota de la lamentable pérdida de prestigio del coso en esta última campaña.

Hierros como Victorino Martín, Juan Pedro Domecq, Parladé, Peñajara, El Torreón, Jandilla, Puerto de San Lorenzo, Fuente Ymbro y Torrealta fracasaron en el ciclo abrileño. En un panorama muy sombrío, recordamos algunos toros buenos -no siempre aprovechados- que dieron buen juego, como Saleroso, de Palha; Platero, de Miura; Terciopelo, de El Ventorillo; Limpiabotas, de Fuente Ymbro; Enemigo, de Daniel Ruiz; Huracán y Resistón, de El Pilar; así como Barberito, de Alcurrucén, en San Miguel.

En el plano artístico, dentro del apartado de los matadores de toros, han destacado fundamentalmente José María Manzanares, Morante de la Puebla y Daniel Luque.

Manzanares, considerado el triunfador de la Feria de Abril por la mayoría de jurados, cortó tres orejas. Brilló en técnica y estética con un toro de Daniel Ruiz, al que desorejó, y ganó un trofeo por una faena entonada a un astado de El Serrano. Hizo honor a su profesión, matando bien a sus toros, destacando fundamentalmente en una estocada soberbia al tercero de la tarde en la corrida del Domingo de Resurrección.

Morante impresionó en la victorinada, al bordar el toreo a la verónica como nadie lo ha hecho a un toro de Victorino -se caracterizan porque no se entregan en la capa-. El 28 de abril cuajó una faena a un astado de Juan Pedro Domecq, perdiendo premio por el fallo con la espada. Y triunfó con un jandilla en una feria en la que dejó una excelente huella.

Daniel Luque conquistó la Maestranza en la Feria de San Miguel en una actuación pletórica, en la que desorejó a un gran toro -Barberito, de Alcurrucén-, tras una faena marcada por el valor, la garra y la ligazón. Rozó la Puerta del Príncipe, que no pudo conseguir por la mala suerte, al tocarle como segundo oponente uno de los astados más mansos y deslucidos de la presente temporada.

En cuanto al resto de diestros, El Cid, base de la temporada en número de festejos junto a Morante, salió tocado. Sufrió un serio tropiezo que acusó posteriormente en su temporada. En blanco, con los descastados zalduendos; sin guión apropiado con los victorinos; fue ovacionado en un toro de El Ventorrillo y naufragó con otro de El Pilar. De las figuras, brilló El Juli y Talavante apuntó positivamente en abril, para desfallecer en septiembre, siendo una sombra de sí mismo y borrando su primera imagen. Ponce decepcionó en gran medida. Entre los espadas que consiguieron un trofeo en el ciclo abrileño se encuentran Curro Díaz, Miguel Abellán, Salvador Cortés, Luis Bolívar, Daniel Luque, Matías Tejela y Juan José Padilla. Y entre los que dejaron sus credenciales hay que apuntar a El Fundi, Sebastián Castella, Luis Vilches, Rafaelillo, César Girón, Sergio Aguilar, Antonio Nazaré, El Fandi, Antonio Ferrera (también conseguiría otro trofeo en San Miguel), Salvador Vega y Valverde. El Cordobés no redondeó con un gran toro de El Pilar. Sin pena ni gloria: Antonio Barrera, Juan Bautista, Rivera Ordóñez y Luis Francisco Esplá. Finito y Conde, en negativo.

En las novilladas, tanto con picadores como de promoción, se han vivido actuaciones muy dispares. Lo cierto es que ninguno de los novilleros que han pisado el coso del Baratillo han impactado sobremanera.

En rejones, el cuadro de honor lo ostentó el joven Leonardo Hernández, quien dejó una gratísima impresión en la matinal, en una actuación en la que cortó dos orejas. Y de las dos figuras principales, Pablo Hermoso de Mendoza realizó el toreo más templado y Diego Ventura fue el triunfador en la estadística, con tres orejas.

Además de las dos ferias analizadas, dentro de lo más positivo a destacar en 2009, se encuentra la actuación de Rubén Pinar en la Corrida de la Hispanidad del 12 de octubre, dedicada a la Cruz Roja, con la que se cerró la temporada. De 19 años y con tan sólo uno de alternativa, ha sido la gran revelación de una temporada con demasiadas catástrofes ganaderas que se atisbaban -en la mayoría de casos, con hierros que ya habían fracasado estrepitosamente con anterioridad-.

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