Manzanares corta cuatro orejas en El Puerto

  • El alicantino muestra su dominio y arte · Luque, un trofeo en su presentación y Morante de la Puebla se va de vacío

GANADERÍA: Cuatro de Núñez del Cuvillo y dos, primero y sexto, de Gavira, de plaza de segunda. MATADORES: Morante de la Puebla, de blanco y azabache, pinchazo y media baja (palmas) y pinchazo trasero, pinchazo y desprendida (saludos tras aviso). Manzanares, de blanco y azabache, estocada (dos orejas) y pinchazo y estocada (dos orejas). Daniel Luque, nuevo en esta plaza, de blanco y azabache, estocada y descabello (oreja) y estocada baja y atrás (ovación). Incidencias: Tres cuartos. Viento de levante. Saludaron tras parear Lili y Sánchez Araujo en el primero y Trujillo y Blázquez en el segundo, toro al que bregó de modo estimable Curro Javier, aplaudido.

Manzanares está que se sale, es como esos cracks del fútbol o del tenis que encuentran siempre el gol o ganan todos los torneos. Ayer en El Puerto, con el viento en contra como toda la terna, fue rotundo triunfador, con fuerza en el ruedo e impacto en el tendido. Y es que además de ser un fuera de serie, hoy en el toreo, al menos por estos lares, hay que tener calidad para romperse con el toro y poner al público a soñar y batir palmas por bulerías. Y ése fue ayer Manzanares: un torero con tanto dominio como brillo, con tanto empaque como eficacia lidiadora.

La corrida se remendó con dos toros de Gavira. El ganadero quiso que se señalara en el campo hace dos semanas, para contar con toros de segunda para reponer antes de embarcar toros para Beziers. El equipo gubernativo no quiso. Según me contaba un componente hace tres años que no señalan toros en el campo, diligencia además potestativa del presidente. Me decía que no servía para nada porque hubo ganaderos que traían otros toros distintos de los señalados. Por las golferías de unos pagan otros. Así está el toreo.

El primero de Manzanares no era nada fácil, con genio por los dos pitones, sobre todo por el izquierdo, malas maneras que se acentúan más por el viento de levante. El torero, que había estado más que lucido con el capote, tragó y entendió al toro a la perfección por el derecho, sin dejar de pasar sobrado el fielato del natural. Muy en torero y además con mucha calidad: fuerza en la cara del toro y clase, templando con la muñeca y arrastrando la muleta. La estocada fue de órdago.

Ante su segundo, otra demostración de armas lidiadoras, de ganas y de poder. Fue un manso rajado que embistió a oleadas pero que tuvo un arranque de faena con movilidad y emoción, y que aprovechó el alicantino poniendo a la gente en pie, inspiradísimo en los pintureros remates. A partir de ahí se rajó el toro y el diestro porfió, agigantado componiendo en bellísimos pasajes. Tras un decepcionante pinchazo, la fulminante tizona de Manzanares y de nuevo el doble trofeo. Manzanares echó una gran tarde.

Morante no tuvo enemigo propicio: su endeble primero de Gavira no tuvo raza y su segundo del hierro titular, fue parado, reservón y venciéndose con corto recorrido. Porfío con voluntad pero sin poder armar faena.

Luque estuvo extraordinario con el capote ante su primero, al que cuajó con la derecha. Hubo un altibajo al natural por donde le sobraba la raza al toro y no se acopló, molesto por el aire, pero remontó y cortó la oreja. Su segundo, parado y desrazado, no tenía nada dentro y el torero insistió para sumar la segunda oreja, llave de la puerta grande, hasta un arrimón final que no dio fruto.

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