Miguel Ángel Perera corta la única oreja de la tarde en la Monumental México

  • La corrida de toros de Xajay, muy bien presentada, careció de fuerzas por lo que fue un encierro que cumplió sin excelencias

El diestro extremeño Miguel Ángel Perera enseñó con nitidez su capacidad torera, con sitio, torería y firmeza para cortar la única oreja de la tarde de la sexta corrida de la temporada 2013-2014 en la Monumental Plaza México, celebrada en la tarde del domingo, noche en Europa.

El torero de La Puebla del Prior alternó con los mexicanos Eulalio López "Zotoluco" y Sergio Flores, que confirmó la alternativa, y que el fallo con la espada los dejó sin trofeos.

Con una entrada de un cuarto del aforo del coso, con tarde fría y amenazando lluvia, se lidiaron seis toros de la ganadería de Xajay, muy bien presentados, pero con pocas fuerzas. El primero de la suelta poco ayudó; mejor el segundo pero que duró poco; el tercero el más potable, y cumplieron sin excelencias cuarto, quinto y sexto.

Sergio Flores, con el astado que abrió plaza y con el cual confirmó la alternativa, estuvo digno, bien ante un toro sin calidad y mirón. Lo mató de estocada y saludó desde el tercio.

Se lució con el sexto de la tarde el joven espada mexicano, toro cierra plaza al que le hizo cosas muy toreras, que el público capitalino le agradeció, pero sin embargo mató al astado de estocada defectuosa y dos descabellos, y se esfumó un trofeo.

Eulalio López "Zotoluco", con el segundo toro de la tarde, un astado que no era fácil, hizo un trasteo con torería y disposición. Una labor que parecía de trofeo, pero pinchó antes de la estocada y el premio se redujo a una ovación en el tercio.

El cuarto tuvo menos opciones, deslucido, al que mató pronto el matador de toros tlaxcalteca y se silenció su actuación.

Miguel Ángel Perera, con el tercero, brilló en su toreo con el capote por verónicas y un gran quite. Faena de muleta muy firme, con sitio y aunque faltó un poco de limpieza, le sobró deseos y ambición. Lo mató de magnífica estocada y fue premiado con una oreja.

Con el quinto toro, un ejemplar sin estilo, sin emplearse y sin ayudar, el de Puebla de Prior hizo el esfuerzo sin lograr el propósito artístico. Despenó el español al toro de un feo bajonazo y dos descabello, con el resultado de silencio.

El subalterno Gustavo Campos saludó montera en mano desde el tercio al banderillear al segundo toro de la tarde.

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