Miguel Ángel Perera indulta un toro del hierro de Domingo Hernández en Arévalo

El diestro Miguel Angel Perera indultó un toro de Domingo Hernández en la plaza de toros de Arévalo, en la provincia de Ávila, y salió a hombros junto a Juan Diego y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, que cortaron dos orejas cada uno.

Se han jugado dos toros para rejones de Luis Terrón, deslucido y manejable, respectivamente, y cuatro en lidia ordinaria de Garcigrande y Domingo Hernández, justos de presencia, nobles, pero blandos y bajos de raza. El mejor, el sexto, de nombre "Rabito", que fue indultado.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, silencio y dos orejas. Juan Diego, ovación y dos orejas. Miguel Angel Perera, dos orejas, y dos orejas y rabo simbólicos. La plaza tuvo dos tercios de entrada en tarde muy calurosa.

Perera derrochó firmeza y capacidad para meter en el canasto al manso tercio, al que toreó de rodillas al principio, cuajó al natural la fase intermedia de una faena, abrochada en las cercanías, lo que, sumado a una certera estocada, le valió para cortar las dos orejas.

En el sexto vino lo grande. Un gran toro de Garcigrande al que Perera cuajó de cabo a rabo, lo que provocó que los tendidos pidieran un indulto, que al final el presidente concedió entre el clamor popular.

Juan Diego instrumentó dos faenas de corte clásico, sustentada en el temple, la clase y el gusto en la interpretación. En su primero fue ovacionado tras fallar a espadas, y cortó las dos orejas del quinto gracias a una aromática y enjundiosa labor.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, que poco pudo hacer con su blando y remiso primero de su lote, cortó las dos orejas del cuarto de la suelta tras una gran faena, rotunda de principio a fin.

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