Morante llena en Mérida de Yucatán pero sale de vacío con un lote sin opciones

  • Pablo Hermoso de Mendoza pierde con los aceros un seguro triunfo en la plaza Nuevo Progreso de Guadalajara

Morante de la Puebla se presentó en la tarde del domingo en la plaza de toros de Mérida, estado de Yucatán, con una voluntad notable para llevarse el favor del público según las informaciones dle Diario de Yucatán.

Según el mismo medio las condiciones de su lote no permitieron mayores oportunidadades al diestro de La Puebla, que sin triunfar, dejó detalles de gran calidad que fueron reconocidos por el público en general.

En todo caso la plaza registró un llenazo, el mismo que el autobús del Moran te Tour, ante el que los aficionados guardaron largas colas.

Joselito Adame cortó la única oreja del festejo, la del segundo de la suelta, el mejor del desigual encierro de San Isidro. El Payo, malogró una importante faena al tercero y vio cómo el palco -al igual que Adame en el quinto- le denegó un trofeo del sexto.

Se jugaron toros de San Isidro, bien prsentados pero desiguales de juego. El mejor fue el segundo.

Morante de la Puebla, ovación en su lote. Joselito Adame, oreja y dos vueltas al ruedo tras fuerte petición de oreja. El Payo, ovación y vuelta al ruedo tras fuerte petición de oreja.

Por otro lado el mexicano Diego Silveti dio la única vuelta al ruedo en la plaza "Nuevo Progreso" de Guadalajara, Jalisco, su paisano Fermin Rivera, sin opciones y el navarro Pablo Hermoso de Mendoza, falló con el rejón de muerte y se fue de vacío, en lo que fue el otro festejo de importancia de la jornada dominical en los ruedops mexicanos.

Con casi tres cuartos de entrada se lidiaron dos toros de Fernando de la Mora bueno y cuatro para la lidia de pie de San Isidro, dos se dejaron y dos malos, el segundo devuelto por inválido.

Hermoso, con momentos magníficos tanto en el primero para ser ovacionado, como en el cuarto que c asi con las orejas falló con el rejón de muerte. Ovación.

Rivera, sorteó un lote de pocas opciones, muy malo para decirlo pronto, se mostró voluntarioso sin lograr el objetivo y se silenció sus labores en el segundo y quinto astados.

Silveti, toda la tarde se mostró animoso, con deseos y valor, al tercero le cuajo una faena que caló en la gente, pero mal con la espada, dio vuelta al ruedo con petición. Con el sexto siguió en el mismo tono, la res vino a menos. Aplausos.

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