Perera corta tres orejas en la primera de la Feria de Huesca y Ponce pasea un trofeo

  • El extremeño cuaja una buena actuación ante un buen lote con el hierro de Juan Pedro Domecq

Miguel Ángel Perera abrió ayer la Puerta Grande y convirtió en el primer triunfador de la Feria de San Lorenzo de Huesca tras pasear un total de tres orejas. Enrique Ponce paseó un trofeo y El Tato, en su regreso a los ruedos aragoneses nueve años después de su última comparecencia dio una clamorosa vuelta al ruedo tras petición de oreja que el Presidente no tuvo a bien atender. Se lidió una corrida de Juan Pedro Domecq en la que sobresalieron los ejemplares lidiados en tercer y sexto lugar.

Perera remató su tarde en el que cerraba plaza al cuajar a un animal noble que tuvo calidad en la embestida. Lo toreó con gran plasticidad el extremeño, que remató su labor de una efectiva estocada.

Antes aprovechó la gran calidad en la muleta del tercero, al que supo exprimir su buen pitón derecho, lado por el que basó la faena. Tras una estocada le cortó una oreja con petición de la segunda.

Enrique Ponce paseó en el que abrió plaza y feria la primera oreja de la tarde por una faena inteligente a un toro de falto de celo al que le sacó lo que llevaba dentro. Su tesón fue reconocido con una merecida oreja. Sin embargo no pudo redondear su labor en el cuarto, astado falto de transmisión. El valenciano anduvo desacertado con el acero y fue silenciado.

Por su parte El Tato sintió el cariño del público oscense en su regreso a los ruedos de Aragón tras su reaparición. Al quinto le firmó una faena valiente y muy técnica en la que se impuso a la condición de su oponente. Lo mató de estocada tras pinchazo y no cortó un apéndice por la cicatería de la presidencia, por lo que dio una clamorosa vuelta al ruedo tras fuerte petición.

En su primero se las vio con un animal de corta embestida. El aragonés dejó buena imagen y fue fuertemente ovacionado. La plaza registró más de tres cuartos de su entrada.

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