Perera gana a los puntos el mano a mano con El Juli en Santander

feria de santander Ganadería: Tres toros de Garcigrande (segundo, tercero y quinto) y tres de Domingo Hernández, de presentación uniforme y nada agresiva, dóciles, no ofensivos, salvo el sexto, que sacó un punto de raza. TOREROS: Julián López 'El Juli', media muy tendida (silencio), pinchazo hondo y dos descabellos (silencio) y estocada trasera (oreja). Miguel Ángel Perera, estocada (oreja), estocada perpendicular (dos orejas) y pinchazo y media (ovación). INCIDENCIAS: Casi lleno en los tendidos de la plaza de Santander.

Toros dóciles, sin transmisión, de nobleza almibarada. Faltó la componente de combate que tienen la tauromaquia y un mano a mano. Y hubo entente cordiale.

El primero hizo amago de rajarse, lo que evitó el peonaje para que aguantara fuera de las rayas. El tercero fue obediente, pero el toreo en redondo tuvo tanto de correcto como de mecánico. Cuando el toro se paró, el torero se metió entre los pitones. Juli aprovechó el pitón derecho del quinto y lo toreó a destajo, sumando derechazos como si se tratase de cumplir un plan quinquenal. Duró mucho el garcigrande y Julián siguió navegando a favor de corriente. Oreja. Salió suelto el segundo hasta que Perera impuso la ley de la quietud y de pasárselo por la bragueta en cinco gaoneras sin enmendarse. Después, el toro mostró docilidad perruna, tanta que Perera le pudo enjaretar seis muletazos con las dos rodillas en tierra casi sin rectificar. No había tiempo ni espacio para la emoción con un animal que caminaba con pesadumbre. No aguantaba el animal series de cuatro y el de pecho, ni siquiera llevándole en línea recta. Al público le bastaron algunos muletazos al ralentí y un volapié para pedir la oreja. El cuarto tuvo poco fuelle, pero mientras duró Perera apostó por la larga distancia. Las series de redondos se sucedieron, clónicas, y los olés sólo explosionaban tras los de pecho. Cuando el toro se paró, llegó el arrimón para ganar dos orejas. El sexto rompió el molde por su punto encastado. Se hizo la luz. Perera cuajó dos rondas diestras superiores. Ahora sí crujieron las palmas y las gargantas. El toro tardó en cuadrar y se distrajo en la suerte suprema, frustrando el volapié.

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