Pobre festejo, marcado por el mal juego del ganado

  • El Cid, El Fandi y Talavante se marchan de vacío · Profesionales reivindicaron la Fiesta en Cataluña en una pancarta en la que se leía "Por la libertad, sí a los Toros"

GANADERÍA: Corrida de José Luis Pereda-La Dehesilla, desigualmente presentada, con varios ejemplares con deficiencias en sus defensas. En juego, al encierro adoleció de poder y casta, además del contrapunto de la mansedumbre. La excepción corrió a cargo del bravo cuarto. TOREROS: Manuel Jesús 'El Cid', de rosa y oro. Estocada (saludos). En el cuarto, bajonazo (vuelta al ruedo). David Fandila 'El Fandi', de nazareno y oro. Estocada (saludos). En el quinto, media y dos descabellos (saludos tras aviso). Alejandro Talavante, de berenjena y oro. Estocada (saludos). En el sexto, estocada y dos descabellos (saludos). Incidencias: Plaza de toros de la Merced de Huelva. Lunes 2 de agosto de 2010. Tres cuartos de entrada. Alcalareño saludó en el cuarto tras banderillear.

La prohibición de los Toros en Cataluña continúa siendo un estigma para la afición. En Huelva, donde el domingo se leyó un Manifiesto en desagravio a la decisión abolicionista del Parlamento catalán, un nutrido grupo de profesionales del mundo del toro locales que paseó ayer en el ruedo, antes del comienzo de la corrida, una pancarta en la que se leía: "Por la libertad, sí a los Toros". El público acogió con una fuerte ovación el gesto, preámbulo de un festejo desilusionante, en el que los mejores momentos corrieron a cargo de Manuel Jesús El Cid, quien brilló en pasajes con la diestra ante su segundo oponente, el toro más potable del desigual y decepcionante encierro de Pereda-La Dehesilla. Fue una tarde prosaica, marcada por el pobre juego de los astados.

El Cid perdió premio debido a un bajonazo. El saltereño basó su faena en la diestra. Se lució en dos series de muletazos largos, con pases de pecho de nota. Luego, en redondo, se gustó. Con la izquierda, ya con el toro a menos y tras un desarme, descendió la intensidad de una faena en la que la colocación del estoque fue decisiva para quedarse sin trofeo. Dio una vuelta al ruedo entre aclamaciones del cariñoso público onubense. Con anterioridad, El Cid, en su primer astado, manejable, aunque se rajó pronto, el sevillano lanceó con buen aire y concretó un trasteo que apenas caló.

El Fandi cumplió ante su lote en sendos tercios de banderillas muy ovacionados por el público, en los que destacó su facilidad y preparación física para prender los palos. Al segundo, un colorao muy justo de fuerzas, lo recibió con una larga cambiada de rodillas. El astado llegó a la muleta quedándose corto y el diestro granadino realizó un trasteo discreto. Con el quinto, El Fandi se esforzó en una faena voluntariosa y porfiona, con muchos guiños para la galería, con un prólogo y un epílogo en el que toreó de rodillas. No hubo premio, ya que precisó de dos descabellos antes de una media estocada.

Alejandro Talavante no brilló con un lote opaco. Labor insulsa ante el tercero, un animal que perdió repetidamente las manos, con tendencia a tablas. Con el deslucido que cerró plaza, el pacense dejó algunos destellos artísticos aislados, pero a la faena le faltó entidad, con parte del público abandonando sus localidades antes de que Talavante acabase con el animal tras una estocada y un descabello.

Precisamente, entidad fue, sin duda, lo que le faltó a un festejo muy pobre en contenidos que decepcionó sin paliativos.

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