Ponce da la única vuelta al ruedo en el cierre de la Feria de Vitoria

  • El valenciano, seguro y fácil en su lote de una corrida descastada de el Puerto de San Lorenzo y pierde los trofeos por la espada. El Fandi y Talavante, sin opciones en su lote

GANADERÍA: Toros de el Puerto de San Lorenzo (el sexto como sobrero) bien presentados pero muy descastados. Manejables 1º y 2º. Bueno el 4º. Deslucidos 3º, 5º y 6º TOREROS: Enrique Ponce. vuelta y ovación. El Fandi, silencio y silencio. .Alejandro Talavante,silencio y silencio. Incidencias: Plaza de toros de Vitoria. Media plaza.

La falta de raza de la corrida del Puerto de San Lorenzo, a pesar de la buena condición de algunos ejemplares, lastró el resultado artístico de la cuarta de la Feria de la Blanca, donde tampoco las faenas de Ponce y El Fandi terminan de explotar ni llegar arriba en un festejo con un resultado exiguo: tan sólo una vuelta al ruedo para el de Chiva.

El valenciano estuvo seguro, fácil, técnico y templado con un ejemplar de noble condición pero la chispa justa, lo que hizo que a su embestida le faltase continuidad. Ponce lo ayudó siempre y hubo momentos de importancia sobre la mano diestra, aunque a la plaza le costó calentarse dada la falta de chispa del animal. Mató de una estocada defectuosa y le pidieron con mucha fuerza la oreja, aunque el palco no lo atendió. Ponce dio la vuelta al ruedo y el público abroncó al presidente.

El de Chiva le hizo las cosas bien al cuarto y el toro sacó en la muleta su rico fondo, yendo a más y empleándose con fijeza. Ponce se templó con el animal por las dos manos en una labor que contó con el favor del público y en la que destacaron varios muletazos de buena factura, pero sin que la cosa estallase. El toro cada vez acometió con más pies, sin pausas, obligando al valenciano a improvisar en los remates. Pinchó antes de dejar una estocada baja y un descabello.

El segundo fue buen toro, mejor a medida que se calentó, muy en Atanasio, y pidiendo todo por abajo. El Fandi cuajó un buen saludo de capa y no terminó de lucirse con los palos, pues el toro hacía hilo. Irregular y de excesivo metraje resultó la faena, con momentos templados por ambas manos. El quinto apenas dio opciones. Venido abajo, el de Lorenzo Fraile se fue quedando sin terminar de pasar, y cuando lo hizo fue a la defensiva. El Fandi, que estuvo bien y levantó a la plaza con los palos, tuvo que abreviar después.

El lote de Talavante fue más deslucido. El tercero no se empleaba y cuando lo quería obligar el extremeño se frenaba. Talavante lo cuidó en el caballo y cimentó su labor en la mano izquierda, consiguiendo algunos muletazos buenos. Sin embargo, la labor no tuvo continuidad por la condición del toro. El sobrero sexto completó una mala corrida. Sin raza, fuerza, ni clase, Talavante no pudo construir faena.

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