Robleño, Serranito y Joselillo se estrellan ante un mal encierro de Dolores Aguirre

  • La terna demuestra su firmeza y oficio en la novena corrida de la Feria del Pilar de Zaragoza

El hierro de Dolores Aguirre lidió ayer una auténtica mansada y moruchada en la plaza de toros de Zaragoza. Una corrida pésima, sin opciones y muy deslucida con la que apenas han tenido oportunidad de lucimiento Fernando Robleño, Serranito y Joselillo, que sólo han podido poner voluntad con un encierro impropio para el toreo.

Dentro de una corrida infame, el único toro con un mínimo de posibilidades ha sido el tercero. Ese animal salió abanto y manseó en el tercio de varas, aunque cambió en la muleta y, al menos, resultó algo más manejable. Joselillo comenzó bien su trasteo, en una serie de mérito por el pitón derecho si bien la faena se fue diluyendo poco a poco, al igual que el toro.

El sexto de Dolores, tuvo más movilidad que sus hermanos pero nula clase. El de Valladolid lo intentó sobre las dos manos, derrochó ganas y se justificó.

Menos opciones tuvo Fernando Robleño y Serranito. El primero de ellos se estrelló con un primero manso de solemnidad, reticente siempre a pasar y que se frenaba continuamente. Firme el torero, lo intentó antes de irse a por la espada. Con el segundo ocurrió algo parecido. Otro toro inservible y manso al que robó dos series por el derecho de mucho mérito. Nuevamente, supo medir los tiempos de la faena antes de irse a por la espada.

El lote de Serranito fue otro tanto de lo mismo. Un segundo peligroso, que se metía por los adentros y un quinto parado. Tan sólo pudo poner voluntad. La corrida de Dolores Aguirre, desigua de presentación, descastada y deslucida.

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