Roca Rey, valor y capacidad

primer festejo de la feria del toro de pamplona Ganadería: Novillada de El Parralejo, bien presentada y de juego desigual. El mejor, el cuarto, ovacionado en el arrastre. TOREROS: Posada de Maravillas, de azul y oro. Pinchazo y casi entera (silencio). Estocada y cuatro descabellos (vuelta al ruedo tras aviso). Varea, de sangre de toro y oro, que debutaba en esta plaza. Pinchazo y casi entera arriba (vuelta al ruedo tras petición). Pinchazo y casi entera (ovación tras saludos y aviso). Roca Rey, de rosa y oro, que debutaba en esta plaza. Dos pinchazos y estocada (palmas). Estocada (oreja con petición de la segunda y fuertes protestas a la presidencia por no concederla). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Pamplona. Domingo 5 de julio de 2015. Tres cuartos de entrada. Los novilleros hicieron el paseíllo desmonterados por los ataques antitaurinos.

Comenzó la Feria del Toro con una novillada de la ganadería sevillana El Parralejo, bien presentada y de juego desigual, en la que destacó especialmente un gran ejemplar, el cuarto, de nombre Caneco. De la terna conformada por Roca Rey, Posada de Maravillas y Varea se llevó el gato al agua el primero, consiguiendo el único trofeo del festejo en su debut en Pamplona.

El limeño Roca Rey, este joven torero del que ya dijimos cuando toreó en Sevilla que tiene aire de monaguillo, pero que apunta a ocupar un puesto en el cardenalicio taurómaco, dio nuevamente la talla ante el peor lote. Demostró que está capacitado para doctorarse. Impresionante en valor, con el capote puso en pie al público en sus correspondientes quites en los novillos de Varea y con la muleta se mostró muy firme y con temple.

Al serio sexto, que se defendió por momentos por su flojedad, Roca Rey lo recibió con un delantal en el que las navajas del novillo le rozaron, al igual que en unas chicuelinas ceñidísimas. Realizó una faena inteligente, que comenzó en las afueras de lejos, pasándose los pitones del novillo a escasos centímetros. En las afueras, toreó con suavidad, brillando especialmente con la diestra e intercalando recursos como una arrucina y mató de una estocada de efecto fulminante. El público pidió dos trofeos -con fuertes protestas a la presidencia por no conceder la segunda- y ganó así la única oreja del festejo.

Al tercero, de bellas hechuras y astifino, lo recibió Roca Rey con una larga cambiada de rodillas en los tercios. Fue un hueso duro de roer, ya que el animal acometía con embestidas descompuestas. El torero, con firmeza, estuvo a una buena altura. Tras un desarme inicial en un muletazo por la espalda, firmó una actuación seria, con valor, en la que debió evitar muletazos por alto. Caló en el público, pero estuvo desacertado con la espada.

Posada de Maravillas, que retornaba a Pamplona, un año después, tras la gravísima lesión que sufrió en esta plaza, dejó destellos de su tauromaquia basada en la estética. El primer novillo, bien presentado, acometió sin fuerzas desde su salida. A pesar de que lo cuidaron en varas, blandeó. El extremeño lanceó con gusto a la verónica. En las rayas, trasteo carente de contenido y emoción ante un novillo noble, pero sin apenas recorrido y flojísimo.

El cuarto, Caneco, colorao, con cuajo de toro, resultó extraordinario por su alegría, prontitud, nobleza, fijeza y humillación. Posada abrió faena desde los medios, con el toro galopando desde tablas. Una labor en la que toreó con gusto, pero en la que estuvo más pendiente de la estética que del fondo hasta el punto de que faltó profundidad en su quehacer. Pese a una estocada y cuatro descabellos, dio una vuelta al ruedo.

Varea, por debajo de su lote, se las vio en primer lugar con un novillo con calidad. El castellonense realizó una labor fría, desigual y sin brillo, con tandas entonadas por ambos pitones. Tras un pinchazo, mató de estocada arriba de efecto fulminante y el público incluso pidió un trofeo, que no fue concedido. Dio una vuelta al ruedo. Lo mejor de este segundo acto corrió a cargo de Roca Rey en un quite de máxima quietud con tafalleras, caleserina y revolera.

Con el manejable quinto, Varea realizó una faena correcta, en la que los mejores pasajes surgieron sobre la mano diestra. De salida, quien volvió a brillar fue Roca Rey en su quite correspondiente, con unas gaoneras ceñidísimas.

Festejo entretenido en el que dio la talla, por su valor y capacidad, Roca Rey, que suma y sigue camino de su alternativa prevista para septiembre en Nimes.

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