Cuando el albero se llena de sueños

  • Juan Solís, Paco Hidalgo y Luis Miguel Castrillón, triunfadores de un festejo donde la novillada de Manolo González derramó bravura y nobleza, en una tarde en la que el resto de la terna cumplió con dignidad

Ganadería: Se lidiaron seis erales con los hierros de Sánchez Dalp y Manolo González de correcta presentación y extraordinario juego. Conjunto ganadero lleno de nobleza y bravura que se prestó con generosidad para los debutantes. TOREROS: Juan Solís 'El Manriqueño'. Oreja. Emilio Molina. Vuelta al ruedo. Paco Hidalgo. Oreja . Díaz Cruz. Vuelta al ruedo. Luis Miguel Castrillón. Oreja. Carlos Martín. Vuelta al ruedo . Incidencias. Plaza de Toros de Zalamea. Media entrada de público en el tendido. Tarde con temperatura veraniega. Al final del festejo.

Quien quiera ver sólo el festejo de ayer como una novillada sin picadores posiblemente esté en su derecho. Creo sin embargo que la apuesta que ayer hizo Zalamea, su empresa, su plaza, va más allá de todo eso y debe enmarcase dentro del apoyo más real a lo que significa esta Fiesta que tanto han llenado de discursos eruditos pero vacíos de lo más elemental: de cimentar de verdad el camino de los que empiezan porque ellos son los que tienen la verdadera llave de todo esto.

Me solidarizo con esa corriente de discursos y proclamas a favor de lo que la ignorancia y la demagogia quieren hundir. Pero hacen falta más apuestas tan importantes como las que la tarde de ayer nos deja llena de sensaciones.

Unas más interesantes que otras, pero importantes para que desde esta crónica no les cuente sólo los detalles itinerantes sobre el ruedo sino el conjunto de lo que significa una tarde llena de golpes, triunfos, taleguillas rotas y orejas en volandas para los más avezados de un oficio donde el estado no subvenciona libros de texto, ni pupitres electrónicos.

Lo que sí se subvencionó ayer es una novillada de lujo, plena de nobleza y de bravura que no se cansó de embestir.

Se buscó con generosidad material bueno para los más noveles y desde Aracena llegaron seis toretes con sangre Núñez que dejaron la impronta de ser un buen conjunto para aprender.

Qué bonito y qué importante ver tanta gente en el tendido. Toreros que fueron exponente grande de este mundo. Los Campuzano, Capillé, Antonio Espartaco. Profesores desde el tendido, encauzando la ilusión que sobre el albero zalameño derrocharon los sueños toreros de seis aspirantes que pretenden cuajar como proyectos toreros. Suele ocurrir, como en cualquier aula, que siempre hay alumnos más aventajados que otros. Entre esos hay que encontrar sin duda al colombiano Castrillón que sabe andar, moverse, colocarse en torero, delimitar terrenos y templar cuando el novillo le pidió espacio donde embestir. Armonía y suavidad en esos muletazos que rubrican una de las mejores faenas de la tarde.

Juan Solís, levantó poco a poco una faena demasiado larga, pero no exenta de momentos interesantes de toreo al natural.

Paco Hidalgo solventó con dignidad una actuación que en su conjunto ofrece un resultado bastante notable, yéndose arriba cuando el onubense se entendió en la distancia y el temple que el novillo requirió. Tarde que al de Huelva debe servirle para crecer como torero. Complace ver a un torero dando la vuelta al ruedo insatisfecho después de haber cortado una oreja y Paco tuvo ese detalle para consigo mismo. No es malo el camino de la autoexigencia.

Ni Emilio Molina ni Díaz Cruz ni Martín Carlos cortaron trofeo. A veces por culpa de los aceros, caso de Molina y Carlos, a veces por la falta de ese oficio que cuesta adquirir en esta profesión tan especial.

No será esta crónica la que les quite esa cuota de sueños y esperanza con la que merecen vivir como toreros después de una tarde llena de dignidad torera esperando ya esa próxima vez donde vestirse de luces y triunfar.

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