15 años de alternativa, seis toros y 12.000 localidades para llenar

  • Sebastián Castella presenta en la Plaza Real su actuación benéfica en solitario para el 16 de agosto

Hasta 11 años atrás hay que remontarse para encontrar un torero en solitario en la Plaza Real, una hazaña que por última vez culminó Juan José Padilla el 15 de agosto de 2004, por sus 10 años de alternativa.

Ahora es el matador de toros francés Sebastián Castella, triunfador de San Isidro, quien celebra sus 15 años de alternativa en el centenario coso de la calle Valdés, un gesto que presentó con toda sinceridad la noche del pasado martes en el propio albero donde el 16 de agosto se va a medir con dos toros de Fuente Ymbro, dos de Santiago Domecq y otros dos de Núñez del Cuvillo.

Y sinceridad porque en esta encerrona benéfica, aunque el torero puso por delante en varias ocasiones que lo importante es el beneficio que puede suponer para los niños de la asociación Asedown, tampoco omitió las dificultades que tiene una desafío de estas características para un matador de alternativa, y dijo expresamente que el reto era llenar.

Las 12.000 localidades de la Plaza Real son todo un tourmalet para las cotizaciones de los toreros y en una apuesta de estas características más. Juan José Padilla logró medio aforo en 2004 y Morante de la Puebla tres cuartos en la anterior tarde en solitario que hubo en esta plaza, otro 15 de agosto, el de 2002. Quien sí que llenó fue Jesulín el 20 de octubre de 1995, y además solo mujeres, pero aquello no era normal. La anterior de Currillo en 1993 se suspendió como la de Galloso el 7 de abril de 1990. Rafael de Paula, el 19 de marzo de 1988, metió tres cuartos de plaza.

Castella tiene muy claro las dificultades del reto: es pleno agosto, sin tiempo para descansar, y el reto de llenar. Y también el lado positivo: El Puerto de Santa María. Recordó que no es una plaza de primera y puso en valor el escenario, su público, su sabor y tradición, recordando a Joselito el Gallo.

El acto, presentado ágilmente por Javier Bocanegra, contó con el prólogo de bienvenida a cargo de Juan Carlos Beca Belmonte en representación de la empresa que explota el coso UTE Puerto Santa María 2014, que cuenta como un orgullo ofrecer un espectáculo de este calibre. En representación de la propiedad acudió el edil responsable de plaza de toros Ángel Quintana.

Es la primera vez que Castella se encierra en solitario en una plaza española. El triunfador de San Isidro -"francés de pura cepa pero afincado en Sevilla"- explicó que había sido padre hace poco y que estaba especialmente sensibilizado con los niños con síndrome de Down por la cercanía de una familia amiga, de hecho asistieron varias familias de la entidad: será su triunfo llenar la plaza y torear para los niños de Asedown.

Se develó el cartel, obra de Loren Pelletier y del fotógrafo roteño Marcos Medina, y el propio torero dejó la huella de su muleta en una obra mural, tal vez presagio de una tarde que puede quedar como inolvidable en los anales del toreo portuense: nada nos agradaría más.

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