"Mi arma es la constancia y mi meta, mandar en el toreo"

  • El diestro albacetense, gran revelación con tan sólo 19 años, retoma su campaña americana y comenzará su temporada española el 21 febrero en Vistalegre

El torero albacetense Rubén Pinar, con 19 años, ha roto la barrera del sonido en cuanto a resultados en su primera temporada completa como matador de toros. Diestro revelación, se prepara intensamente de cara a 2010, un año en el que continuará siendo apoderado por Santiago López y que afronta "con mucha ilusión y entrenando mucho. He matado una decena de toros a puerta cerrada y ahora viajo a América. En Colombia toreo en Medellín una corrida el día 6 de febrero y un festival el 12. Y el 14 de febrero toreo en Mérida, en Venezuela".

-¿Cuándo comienza la temporada española y dónde está contratado?

-La primera corrida será el 21 de febrero en Vistalegre. Y a continuación, el 6 de marzo en Alicante; el 10 en Castellón y el 17 en Valencia.

-¿Sevilla y Madrid?

-Supongo que estaré. Eso es cosa de mi apoderado. Tengo mucha ilusión por volver a Sevilla, tras mi debut como matador. Me gustaría estar dos tardes. Pero lo de las negociaciones es cosa de Santiago, que es el que sabe de esto.

-¿Qué recuerdo tiene de su debut en la Maestranza en la corrida del 12 de octubre, donde rozó la Puerta del Príncipe?

-Fue una tarde muy importante. Bastante redonda. Faltó muy poco para abrir la Puerta del Príncipe, pero pude saborear los olés de Sevilla.

-¿Qué opinión extrajo de la afición?

-Es una afición que sabe valorar muy bien los toros y las faenas. Por eso es una de las plazas que más trascendencia tiene.

-¿Qué conclusiones ha sacado de la temporada pasada?

-Fundamentalmente que hay que estar al pie del cañón. Aunque hagas las cosas más importantes, no te puedes confiar. Lo importante es la constancia para conseguir la meta.

-¿Dónde la tiene fijada?

-En llegar a ser figura. Conseguir entrar en los carteles que quieres, con el ganado que quieres y cobrando el dinero que pides. Eso es lo que vale y lo que es ser figura del toreo. Mi arma es la constancia y mi meta, mandar en el toreo. Eso no es fácil de conseguir.

-¿Se ha impuesto un plazo para ello?

-No. Siempre quieres que sea lo antes posible. Uno se prepara para ello, pero no es fácil. No hay que tener prisa. Para conseguirlo hay que luchar con paciencia.

-El año pasado parece que tenía prisa. En las 40 corridas que toreó consiguió trofeos en todas, menos en tres...

-Sí. Tuve suerte. Salvo en Bilbao, en una de las tardes en Madrid -en la otra salió a hombros- y en Collado Villalba. He intentado estar a la altura, pero no hay que mirar atrás. Lo bueno es que he cortado orejas y eso es muy importante en los comienzos. Aunque estés bien, si no lo refrendas con trofeos, parece que el triunfo no ha sido tan grande.

-¿Esperaba una temporada tan espectacular?

-La tenía en mente. Pero he tenido suerte, con triunfos en plazas importantes.

-¿En qué faenas disfrutó más?

-En la de Sevilla, al primer toro. En Logroño, Alicante... también en pueblos, como Andújar, Navalcarnero y Colmenar.

-Independientemente de los trofeos, ¿qué valora más?

-Lo más importante ha sido el avance, tanto en técnica, como en estética y en seguridad. Todo ello me ha hecho madurar y he avanzado mucho.

-Se habla mucho de su toreo: desde su clarivicencia hasta, como punto negativo, falta de estética. ¿Qué visión tiene usted?

-Cada día estoy mejorando. En estética me veo mejor. Cuando en una faena me rompo de verdad, toreando con temple y despacio, no se mira tanto la estética, si no la profundidad del toreo.

-Lo de la figura forzada...

-En algunos momentos, por mandar, la fuerzo en exceso. Pero eso es corregible.

-¿Hacia dónde camina su toreo?

-Hacia un toreo con temple, despaciosidad y lo más profundo posible. Eso lleva tiempo.

-¿Qué le gustaría pulir cuanto antes?

-Torear bien a la verónica. Es muy difícil. Luego, hay muchas cosas en las que superarse para conseguir un conjunto lo más exacto posible.

-¿Qué le está aportando Santiago López?

-Es una aportación decisiva. Me ayuda mucho a pulir defectos y sacar virtudes al alza. Además, me defiende bastante bien en los despachos y en todo.

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