"No se concibe un picador en la plaza de toros sin el monosabio"

  • Francisco Atalaya Braza lleva cincuenta años en el mundo del toro y del caballo, ha sido picador y hoy luce la blusa roja en la Plaza Real junto a los varilargueros

Francisco Atalaya Braza lleva toda la vida entre caballos, y toros. Se acuerda de la primera vez que se volcó en el palo: "fue en la boda de José Cañas Cañitas, en el Mesón de El Jerezano, yo iba vestido de corto y montando al caballo Oso de la cuadra de Romualdo Almodóvar. Cañita me decía Ruina, me acuerdo mucho de él".

Hoy nos vamos a acordar nosotros de Francisco Atalaya "El Negro". La plaza de El Puerto tiene solera y vida por sus personajes y Atalaya es uno de ellos por derecho propio. Si no fuera por tantos como El Negro, la plaza no sería más que un bonito caserón vacío, sin alma. Además Atalaya nos puede enseñar mucho: "soy aficionado a los toros desde chico, con Mondeño, Camino, Fuentes o Cañita, que tenía corte...".

A Paco Atalaya le preocupa la deriva que está tomando el toreo y sobre todo uno de sus elementos esenciales, la suerte de varas: "La gente no la aprecian. Piensan que el picador es un matatoros porque desconocen esta suerte"

Para él es la más bonita de la fiesta: "antiguamente en los carteles el que se anunciaba era el picador, por eso visten de oro. Es lo más importante porque si el toro o la vaca no van en condiciones al caballo es que les falta casta".

La suerte tiene su pauta: "El picador tiene que citar, el caballo de pico para el toro para que cuando llegue el toro, le quite el paso y se venga al estribo, al encuentro entre el estribo y el cuarto". El cite es fundamental: "con un pasito o dos atrás, o levantar el palo. Lo de hacer sonar el estribo se ha hecho toda la vida".

Explica Atalaya que hay que picar en lo alto: " y tirar el palo para que cuando llegue el toro al caballo ya tenga el hierro metido. Al toro hay que meterle las cuerdas que es lo que hace que rompa la sangre. A veces la gente cree que el toro está picado y no le han roto el pellejo ni le han metido las cuerdas".

Citar, picar y salirse guapamente de la suerte: "Lo puro para salir de la suerte es que le metan el capote al toro y que el picador quite al caballo, y que se vaya el toro por la cabeza de caballo". Lamentablemente esto no se ve todos los días: "hoy te ponen al toro desde cualquier lado. Al toro hay que ponerlo en suerte en su sitio. Para el primer puyazo la distancia que marcan las rayas es la buena, lo de las rayas está muy bien. Luego para los demás puyazos se puede poner más lejos, esto se apreciaba y se hacía así en las corridas concurso".

Y el caballo: "que esté domado, blando de boca, hispano bretón, no muy pesado y ágil"

Sigue conversando El Negro: que picar en el campo es fundamental, hala de picadores que admira como los hermanos Cruz, Chocolate, Barroso, Antonio Saavedra, los Quinta... También de las sensaciones que hoy vive a pie junto al picador: "A veces abajo se pasa más miedo que arriba y arriba, el que diga que no tiene miedo es mentira. Todo el que sale al ruedo pasa miedo".

Es importante la labor del monosabio: "además de ayudar al picador, puede hacerle un quite porque siempre mira uno más por el hombre que por el caballo y no se concibe un picador sin monosabio en la plaza. El nonosabio también le habla y le orienta en la suerte porque desde abajo ve cosas que el de arriba a lo mejor no ve. Todos los picadores te agradecen que les hable el monosabio, es su única ayuda en el ruedo".

Una suerte muy bonita que el aficionado tiene que descubrir: "deberían hacerse tentaderos en las plazas para que los aficionados conocieran esta suerte y se haga afición". No podemos estar más de acuerdo. ¡Bien picao!

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