Agustín de Espartinas. Matador de toros

"Nunca pagaré por torear, aunque me dejen sin oportunidades"

  • Desde julio de 2008 no había toreado hasta este mes, triunfando con toros de Cebada Gago, ganadería con la que repite este sábado en Valverde del Camino

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No todo es un camino de rosas en el toreo. Algunos diestros, una vez tomada la alternativa, se encuentran abocados al ostracismo por la falta de oportunidades. La historia de Agustín de Espartinas (1986), quien lleva a gala el nombre de su pueblo en su alias taurino, revela esa otra cara de un escalafón superior en el que tan sólo un puñado de diestros suman casi todas las corridas, entre tanto una franja más amplia cuenta con varias oportunidades, y otro grupo sufre en silencio situaciones desesperadas, a la espera de una sustitución, para poder hacer su primer paseíllo tras varios meses de espera e incluso, de más de una temporada. Dentro de esta última categoría se encuentra el joven Agustín de Espartinas, quien ha vuelto a recobrar la ilusión tras dos años sin vestirse de luces. Lo hizo con éxito el pasado 1 de agosto en Estella, sustituyendo a Rafael Rubio Rafaelillo. Y su triunfo, con toros de Cebada Gago, le servirá para torear el próximo sábado en Valverde del Camino, con astados de la misma ganadería.

-El éxito en Estella le ha dado la vida...

-Hombre, claro. He estado parado dos años, esperando una oportunidad. Gracias a Dios todo ha salido muy bien. Es una bocanada de aire para poder seguir luchando en mi profesión.

-De momento, su triunfo le ha servido para torear el próximo sábado en Valverde del Camino.

-Sí. Estoy deseando. Es un cartel bonito. Toreo toros de Cebada Gago con Emilio Silvera y Sánchez Vara. De Cebada fue la corrida que toreé en Estella y por eso el empresario de Valverde, Víctor Pérez, ha decidido contar conmigo.

-¿Cómo vivió el reencuentro con el público tras esos dos años de sequía?

-Hice el viaje a Estella con mucha ilusión. ¡Tenía tantas ganas de ponerme el vestido de torear! Fue un día muy especial. Además, mi primera faena, en la que corté dos orejas, tuvo mucha intensidad. Fue a un buen toro, al que pude cuajar muy bien. Disfruté una barbaridad. El otro toro duró menos, luego se vino arriba, pero no embistió bien. Después de dos años, la salida en hombros fue algo muy especial.

-Agustín, ¿a qué se debe que tras contar con cartel en su etapa de novillero, se quedara parado tras darle la alternativa Espartaco?

-Creo que son las circunstancias. Cuatro días antes de mi alternativa yo había cortado una oreja en la Maestranza como novillero. Ahora, a los toreros en mi situación nos dicen en las plazas importantes que tenemos que haber toreado antes en los pueblos. Y en los pueblos, que nos contratan si hemos toreado antes en la Maestranza o en Las Ventas. Es la pescadilla que se muerde la cola. Ahora estoy ilusionado y espero torear en mi pueblo lo antes posible. Y creo que, por justicia, por lo que conseguí en la Maestranza y en Las Ventas como novillero, me deberían dar una oportunidad en Sevilla y en Madrid, donde no he confirmado.

-¿Se ha sentido respaldado por sus apoderados?

-No he tenido problemas. Empecé con Víctor Ruiz Román, el hermano de Espartaco. En ese tiempo conté con el apoyo del Ayuntamiento de mi pueblo y de la familia Espartaco. Al tercer año de novillero, en 2007, me apoderó Hipólito. Hizo las cosas muy bien. Corté una oreja en Madrid y estuve bien con la del Conde de la Maza en Sevilla. El 1 de mayo de 2008 tomé la alternativa en Espartinas, de manos de Espartaco y con El Fandi como testigo, con toros de Barral. Hipólito se quitó a partir de ese momento. Dijo que las cosas estaban complicadas. En 2009 comenzó a apoderarme Antonio Pascual.

-Desde aquella tarde del doctorado a su actuación en Estella, ¿no había toreado?

-Únicamente una corrida de toros en Guadahortuna, un pueblo de Granada, en 2008, y un festival.

-¿Qué ha sido lo más duro durante este período?

-Lo que más me duele han sido esos dos años sin una sola oportunidad. Pero nunca pagaré por torear, aunque no me den oportunidades. Lo más difícil es entrenar a tope todos los días del año, con constancia, sabiendo que no tienes una fecha y a la espera de una sustitución. Para eso tienes que tener fe en ti mismo y la suerte de contar con una familia que me ha apoyado mucho.

-¿Cuál es su meta en el toreo?

-Ahora pienso en ser mejor cada día y cuajarme para convertirme con el tiempo en figura, que es la meta que tenemos todos los torereros. Quiero subir peldaños como torero y como persona.

-¿Qué toreros le han influido más?

-En principio, me fijaba mucho en Morante, Finito y Ponce.

-¿Y cuál es su concepto del toreo?

-Intento hacer las cosas con la mayor verdad posible y que los muletazos sean largos y que tengan profundidad para llegar así a la gente.

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