Paco Ojeda. Matador de toros

"En el toreo no se puede mentir porque es sentimiento"

  • El diestro sanluqueño recibió este lunes, de manos de los reyes, el I Premio Nacional de Tauromaquia Revolucionó el toreo en los años ochenta.

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El matador de toros Paco Ojeda (Sanlúcar de Barrameda, 1955) recibió ayer el I Premio Nacional de Tauromaquia, que le otorgaron los Reyes de España, en presencia del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. El acto tuvo lugar en el Palacio del Pardo. En su discurso, Wert afirmó: "Tras Paco Ojeda, la tauromaquia fue abordada desde nuevas perspectivas. Nunca hasta él se había visto templar tanto en tan corto espacio. Ni conseguir tan largos y hondos pases en terreno tan exiguo (…). Su éxito en Sevilla el 12 de octubre de 1982 convulsionó el toreo. A partir de esa fecha se ojedó el arte de la emoción. Las palabras de Filiberto Mira reflejan con precisión la imborrable figura de este genial torero".

Paco Ojeda, al terminar el acto, nos declaraba sobre este nuevo galardón: "Supone un paso importante para el toreo en general. Este premio no me lo han dado a mí, sino al conjunto de todos los miembros activos, de todos los toreros. Me siento identificado totalmente al ser un premio concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte porque el toreo, en primer lugar, es educación; por supuesto, es cultura puesto que los toreros somos creadores y también tenemos mucho de deportistas".

Con respecto al acto, Ojeda se mostraba muy contento y, pese a que el actual Monarca no acude asiduamente a las plazas de toros, como lo hacía su padre, comenta: "El rey no va a rehuir nunca de los toros, es aficionado".

El maestro sanluqueño añade: "Me siento orgulloso de que de esta manera se reconozca un cambio a la hora de torear. Por mucho que cambie todo, los toreros son los protagonistas. Y hay que valorar la personalidad y la capacidad para cambiar el toreo. Aquí, en el toreo, en el ruedo, no se puede mentir porque ante todo es un sentimiento. Si esa verdad no la encuentra el público, no va a los toros".

Ojeda, quien ha sido espejo para varias generaciones de toreros, con un toreo de cercanías y ligazón, considera que ha aportado, entre otras cosas, "un toreo muy cerquita, con quietud, con el parón. En la época en la que lo hice -década de los ochenta del siglo pasado- fue como una innovación. Arriesgué. En ese momento fui criticado y también admirado. Lo bueno es no parecerte a nadie. Sentir ese calor del toro pasando cerca, codillear, fueron cosas que algunos quizás no lo entendieron en ese momento. Mis aportaciones más grandes fueron innovar y ser fiel a mí mismo. En aquel momento me pudieron crear dudas y que yo hubiera cogido el camino fácil, pero nunca dudé en seguir mi camino. Lo esencial del toreo es lograr que con tus sentimientos puedas crear emociones en el espectador". Retirado, su pasión actual son los caballos, no en vano también triunfó a lo grande como rejoneador.

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