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Alberto decide

  • El Unicaja encadena su cuarta victoria seguida ante Barcelona

  • El base fuerza una falta en ataque de Claver para sentenciar

  • Monumental partido de Suárez

Nemanja Nedovic entra a canasta. Nemanja Nedovic entra a canasta.

Nemanja Nedovic entra a canasta. / fotos: marilú báez · acb photo

El esqueleto del Unicaja lo conforman Alberto Díaz y Carlos Suárez. El ADN de Los Guindos y el corazón importado de Madrid bombean la sangre verde. Alberto desafía a la lógica de los límites que parece que le colocó la naturaleza. Los va rompiendo. Si el miércoles batió su récord de puntos como profesional, ayer ganó un partido con una acción defensiva. Es más estética una canasta sobre la bocina, pero es igual de importante lo que hizo el pelirrojo. Atacaba el Barcelona para empatar o ganar y la bola llegó a Víctor Claver en línea de fondo. En una ayuda tras haber negado el pase a Ante Tomic durante varios segundos cuando defendía al croata bajo el aro, llegó para frenar al valenciano. Forzó el choque y los árbitros señalaron la falta de ataque después de que Claver anotara.

Qué decir de Carlos Suárez. El capitán bordeó un triple doble inédito en la historia cajista. Se quedó a dos asistencias y un rebote. 12 puntos, nueve rechaces y ocho pases decisivos. Supo dar al equipo exactamente lo que necesitaba en cada momento. Su crecimiento en la comprensión de los partidos no se detiene. Ellos, Suárez y Díaz, lideraron la victoria del equipo malagueño ante el Barcelona (80-78). Cierto es que no es la mejor temporada del club culé en su historia, pero ganarle cuatro veces seguidas a un equipo que casi dobla el presupuesto cajista tiene un mérito alto. Y que no es el equipo de diciembre o enero. Ganó la Copa y ha crecido bastante, lo demostró en Málaga. Había que ganar para seguir en la carrera por tener factor cancha en el play off, para seguir en la estela de un Valencia Básket al que se visita la próxima semana. Es esa la pelea de la temporada, quedar por delante e ir a la Euroliga.

35-24Rebotes. El Unicaja ganó de manera destacada la batalla bajo los tableros

Tuvo que ganar dos veces el Unicaja, al descanso ganaba por 17 puntos y la renta se esfumó en 10 minutos. El comienzo del partido no hacía presagiar lo que vendría después. Espeso en ataque el Unicaja, le costaba generar no ya puntos sino un tiro cómodo al equipo malagueño. Empezó la mutación con la salida a pista de Alberto Díaz y Carlos Suárez. Perdía 9-16 y la tortilla se volvería con un parcial de 17-0 (17-16 al final del primer cuarto). Suárez engrasó el juego ofensivo del equipo repartiendo bolas desde el poste alto. Parecía Sabonis padre (Domas tampoco desmerece) o Marc Gasol. Es un buen pasador el capitán cajista, pero al descanso había batido ya el récord de asistencias en más de 300 partidos de verde (siete). También hizo algún costa a costa para repartir. Alberto Díaz había subido el nivel defensivo y Salin encontraba espacio para soltar su muñeca. Acabaría el finés (16 puntos) como máximo anotador.

En esos momentos de brillantez, dos jugadores del fondo de la rotación con buena aportación. Livio Jean-Charles rebañó canastas y se pegó bien en defensa sin descuidar el rebote (10 puntos y siete rebotes firmaría). Igualmente, Milosavljevic, aunque el tiro exterior se le resista, corría bien la pista para conseguir puntos y estar muy activo en defensa (+24 era su parcial con él en pista al descanso). Los 17 puntos de renta al final del primer tiempo (43-26) daban tranquilidad y reflejaban que se había defendido a alto nivel, que se había cortocircuitado a Heurtel (cero puntos en 16 minutos) y el público lo reconocía con una cerrada ovación.

La previsible reacción del Barcelona llegaba rápido. El grueso de la ventaja se había evaporado en cinco minutos. Empezó a carburar Heurtel en la anotación. Nedovic alternó dos canastones con decisiones erráticas, había perdido el ritmo del partido McCallum y el parcial era de 4-17 para abrir completamente el partido de nuevo (47-43). Pesic ha dotado al equipo de espíritu más combativo y el Unicaja tenía una prueba tras haberse visto con el partido bien encauzado. Oriola hacía daño con un dos más uno y un tiro exterior y antes del último acto el Unicaja y el Barcelona empataban (55-55) en el marcador. Demasiado rápido se había perdido la ventaja.

Costaba mucho anotar, las defensas habían subido el pistón y se cotizaban a precio de oro. Tomic daba ventaja al Barcelona (59-61) pero el Unicaja repelía con dos triplazos de Salin y Alberto Díaz, este último denotando el nivel de confianza que tiene el base malagueño. No había tirado ninguno y lo lanzó en transición tras un rebote (65-61). Pero triples de Claver y Jackson rápidamente igualaban el encuentro.

Nedovic, más lúcido en el tramo final, no sólo buscando el aro sino también al compañero libre, encontraba una vía de agua para dejar un mate solo a Augustine, Tomic fallaba y pegaba duro Waczynski con un triple tras asistencia del serbio, de nuevo (75-70).

Se entraba en el minuto final con igualdad casi extrema (76-75), metió Suárez tras una jugada de pillo con pase desde fondo de Nedovic y empató Claver con un triple (78-78). En el ataque del Unicaja Nedovic erró tras una penetración (pudo haber falta) y Augustine palmeó a falta de 12.9 segundos. Y ahí llegó, que Alberto Díaz ganó el partido sacándole una falta de ataque a Víctor Claver cuando el valenciano anotaba para empatar. Tuvo tiempo el malagueño para, con 1.9 segundos, decirle en el tiempo muerto a Nedovic que tirara el balón al cielo cuando recibiera. Y así fue.

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