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Bendito 5 de abril

  • El Unicaja se despide de la Euroliga con una prestigiosa victoria en la cancha del campeón de Europa

  • Recital de Nedovic (31 puntos) para ganar en la prórroga

Viny Okouo lanza a canasta ante Thompson. Viny Okouo lanza a canasta ante Thompson.

Viny Okouo lanza a canasta ante Thompson. / reportaje gráfico: efe · euroleague

El Unicaja empezó a soñar el 5 de abril de 2017 en Valencia y se desveló justo un año después en Estambul. El despertar no fue abrupto, aunque siempre es amargo que suene la alarma. Pero después de ganar en la pista del campeón de Europa, en una prórroga que forzó el Fenerbahce evidenciando que no había regalado el partido, queda una sonrisilla tras un viaje alucinante en esta nueva Euroliga que es adictiva y que demanda regresar la próxima temporada. Bendito 5 de abril

En el pre y el postpartido Zeljko Obradovic dijo que el Unicaja era un equipo de Top 8, que lo había merecido por su juego. Cómo contradecir al chamán de la Euroliga, quien en los últimos 25 ha vertebrado la competición. Los entrenadores suelen regalar piropos y elogios al rival. Pero sonaban sinceras las palabras del mago serbio, ganador de nueve títulos. Si se contemplaba cómo jugaba Kostas Sloukas (26 puntos, siete asistencias y cinco rebotes) o James Nunnally (19 puntos) no había duda de que el Fenerbahce quería ganar y agradar a los 10.000 espectadores que había en el Ulker Sports. Que no metiera la sexta marcha es posible. En una segunda vuelta tremenda, sólo ha perdido el campeón tres partidos. Contra CSKA, Olympiacos y Unicaja. Griegos y malagueños son los únicos equipos que han vencido dos veces al Fenerbahce esta temporada.

91-99, tras una prórroga, venció el Unicaja en Estambul. Fue la última escena del sueño. Y queda una foto de dignidad y honestidad competitiva. Con la genialidad de Nedovic, 31 puntos y un dominio excelso de los tiempos del partido, como pocas veces. Con la puntería de Waczynski, 18 puntos sin fallo en el tiro . Con el crecimiento de Alberto Díaz, rebasando obstáculos tras sufrir en los primeros meses de competición. Ayer metió dos triples capitales en los últimos minutos. Robó un balón a Sloukas en la prórroga para causar una antideportiva, como la semana pasada forzó una falta en ataque a Spanoulis. No hay más nivel que en esos dos jugadores en ese puesto. Va rompiendo el pelirrojo los techos aparentes que le pone la competición. Qué decir de la solvencia de Augustine, el mejor reboteador de la Euroliga.

El Unicaja completó un soberbio primer tiempo, como el resto del partido. Pero fue ahí donde más zarandeó al rival. "El mejor primer tiempo de la temporada", decía Nedovic en el flash televisivo al descanso. Cortes, juego sin balón, velocidad de bola... Todo ello ante una de las mejores defensas del continente. Sin carburar a tope, seguramente. Pero hay que darle ese crédito al Unicaja.

Tras chocar en los primeros ataque, el Unicaja cogió el mando (4-9). Enlazó un parcial de 0-9 tras triples de Milosavljevic, Brooks y Díaz. Y Waczynski aparecía para dejar la renta al final del primer cuarto (14-22) en números interesantes. Llegaba después una llamarada de esas al alcance de muy pocos de Nemanja Nedovic. Entre asistencias y canastas disparó la renta hasta los 18 puntos (20-38). Zeljko Obradovic no parecía demasiado preocupado, hasta pedía calma cuando había protestas. La salida de Sloukas, qué jugador, cambió un poco el esquema del partido. Bajó de los 10 puntos tras un dos más uno de Melli (31-40), pero una buena racha de Dani Díez, que recibió dos palos durísimos de Jason Thompson, permitía mandar al final del primer tiempo (36-47).

El Fenerbahce aumentó las marchas tras el descanso. Más actividad defensiva para recortar de salida (44-49), pero Nedovic regresaba para meter varias canastas de alta escuela. La puntuación bajaba drásticamente y el Unicaja obligaba a perder algunas bolas poco frecuentes al equipo turco. Pese a sólo anotar 12 puntos en 10 minutos, seguía arriba al Unicaja (51-59).

Ahora sí, el Fenerbahce estaba desatado. Parcial de 8-0 de salida, con canastas de Nunnally y Sloukas. Y el aro turco cada vez más pequeño. Se había enchufado Obradovic, ya rojo, el equipo y todo el Ulker Sports. Y Nunnally confirmaba el volteo (64-59). Había dominado durante más de 30 minutos el Unicaja. El Fenerbahce se había despertado y Sloukas estaba en trance. Lo normal era rendirse al ver cómo defendía el equipo rival, pero Nedovic siguió con el catálogo de excelencia, de asistencias y de canastas. Un triple de Alberto Díaz tras pase genial del serbio colocaba en los dos últimos minutos con cinco puntos de distancia (73-78). Sloukas no daba tregua y Nunnally metía tres tiros libres para comprimir al máximo. Nunnally no perdonaba (81-80) a falta de 18 segundos.

Quedó la penúltima posesión para el Unicaja. Nedovic atrajo la defensa rival y cuando entraba a canasta vio a Alberto Díaz en una esquina. Y el pelirrojo metió otro triple importantísimo (81-83) a falta de 7.9 segundos. Tiempo muerto de Obradovic y el tiro de Nunnally no entró, pero sí el palmeo de Sloukas. Otra prórroga, como la pasada semana ante el Olympiacos (83-83).

¿Rendirse? Tampoco era una opción en la prórroga. Alberto Díaz forzó una antideportiva de Sloukas tras robarle un balón. Brooks metía tiros libres y Nedovic daba una asistencia tremenda a Augustine para que culminara un mate (87-92) a falta de dos minutos y medio. Era una exhibición en el pabellón turco, con el serbio forzando faltas a sus rivales y desquiciando a un equipo de Final Four, seguramente su hábitat en el que jugar. A falta de 20 segundos sentenciaba con un triple Waczynski. Y entre la ovación a su equipo del público del Fenerbahce el Unicaja se coronaba con una victoria de mucho prestigio, tremenda. Acaba ganando al subcampeón y al campeón de manera sucesiva. Una bonita forma de despertar del sueño que comenzó un 5 de abril el Valencia.

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