unicaja | KHIMKI

Competir... y algo más

  • El Unicaja recibe en el Carpena al Khimki con el deseo de frenar su racha de cinco derrotas seguidas en Euroliga

  • Todos los focos están puestos sobre Shved, capitán general moscovita

Sasu Salin y Jeff Brooks bregan por un balón en el choque de Euroliga ante el Zalgiris. Sasu Salin y Jeff Brooks bregan por un balón en el choque de Euroliga ante el Zalgiris.

Sasu Salin y Jeff Brooks bregan por un balón en el choque de Euroliga ante el Zalgiris. / javier albiñana

El Unicaja no tiene empresa fácil esta temporada. Camina de reto en reto dentro de la locura que es este calendario que mezcla Euroliga con ACB semana sí, semana también. Sabía dónde se metía, pero ello no cambia que la exigencia se está comiendo de alguna forma al equipo de Joan Plaza, colista con tres victorias y ocho derrotas. Un balance quizá engañoso, pues solo bajó los brazos ante Valencia y Real Madrid, pero con competir no basta si el deseo es acercarse al corte de este Top 16. El Devotion vuelve a tronar hoy en el Martín Carpena (20:00, Movistar Deportes 1) con la visita del Khimki del jugador más caro de Europa. Escollo duro, pero toca bregar.

Resulta curioso que después sumar 383 partidos en la máxima competición continental entre ambos equipos, esta sea la primera vez que Unicaja y Khimki se ven las caras en Euroliga. El curso pasado compartieron Eurocup, aunque no se cruzaron. El Valencia Básket eliminó al cuadro ruso en cuartos de final, y aun así fue suficiente para que Alexey Shved se hiciera con el MVP de la competición. Fue el máximo anotador (22.1 puntos por partido) y el más valorado (22). Y por los mismos derroteros se mueve el escolta, consumido en la NBA y resucitado en el Viejo Continente. Llega en el cenit de su carrera, es el jefe de un Khimki que se mueve a su ritmo. Corre, apunta y dispara. Uno de los grandes talentos de las últimas décadas.

El Unicaja, colista (3-8) necesita un triunfo para mantenerse vivo en la lucha

El de Belgorod empata con Doncic como el máximo anotador de esta Euroliga (20.9 tantos), es el tercer jugador mejor valorado (19.8) y uno de los grandes ladrones de la competición con 1.5 robos por partido. Completísimo, ello con solo 28 años, aunque no es el único de los peligros moscovitas. Léase Stefan Markovic, duda para su segunda visita al Carpena desde su marcha. Hasta el momento el Khimki es sexto en la tabla con siete triunfos y cuatro derrotas y ha ganado los tres partidos que ha jugado contra equipos españoles: Valencia (75-70), Real Madrid (80-86) y Baskonia (91-90).

La carta de presentación rusa no es muy halagüeña para los intereses cajistas, pero es que así es la Euroliga. Estos son sus rivales y el calendario tampoco ha hecho un favor al Unicaja en estas últimas jornadas, todo sea dicho. El gatillazo frente al Zalgiris ha acabado pesando demasiado con la posterior penitencia ante Real Madrid, CSKA, Panathinaikos y Baskonia. Poco queda del espectacular triunfo inaugural contra un desnortado Fenerbahçe. Cuando se ha competido han acabado pesando más la calidad del rival o incluso errores propios.

No obstante esas buenas sensaciones han de tener continuidad. Se ha visto un cierto progreso en el equipo, que acostumbrado ya al 120% que exige Europa ha podido reaccionar en ACB y ha ganado en tensión competitiva. El Unicaja dio su mejor cara contra Joventut y especialmente Zaragoza. El 16/28 en triples de ese día es efectivamente una excepción, pero el choque permitió ver un paso adelante del discutido Giorgi Shermadini. Al fin produjo tras recibir balones en posiciones ventajosas y en Euroliga, donde dio buenas noches a lo largo de su carrera, se le espera que continúe con su progresión. Una vez Musli ya deshizo las maletas en Bamberga, la fiabilidad de la rotación interior se reduce y ahí se necesita la mejor versión de cada uno. Al final, con competir no es suficiente. Hace falta ese plus si el equipo quiere creer.

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