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Efecto trampolín

  • El Unicaja y el Baskonia miden en el Buesa Arena sus dinámicas inversas

  • Viajaron Nedovic y Brooks, aunque cuenta con más opciones el balcánico

Johannes Voigtmann anota la canasta decisiva ante la mirada de Dani Díez, Nemanja Nedovic y Jeff Brooks en el Carpena hace un mes. Johannes Voigtmann anota la canasta decisiva ante la mirada de Dani Díez, Nemanja Nedovic y Jeff Brooks en el Carpena hace un mes.

Johannes Voigtmann anota la canasta decisiva ante la mirada de Dani Díez, Nemanja Nedovic y Jeff Brooks en el Carpena hace un mes. / acb media/mariano pozo

Pocos acabarían reparando en que unos segundos serían tras trascendentes a más de medio curso de mayo. Esos en los que la balanza se declinó del lado blaugrana en la primera escena de Pedro Martínez en el club vitoriano. Entonces unos tocaron fondo y se propulsaron. Otros tuvieron un punto de inflexión negativo. La canasta de Voigtmann propició dinámicas inversas que hoy se cruzan.

Poco menos de un mes hacía que el Unicaja no afrontaba un choque con regusto dulce. El que propició la victoria ante el Joventut, que no sirvió para refrendar avances, quizá lo contrario, pero sí para alejar fantasmas. Una vez salidos de la centrifugadora de derrotas toca seguir trepando por un muro cogió mucha altura. Toca hacer méritos para acercarse al codiciado 50%, que ahora parece una utopía. Queda constancia de que es tangible porque se bailó en él no hace tanto, aunque requiere de hazañas de valor. Como puede ser vencer en el Buesa Arena, donde solo salió vivo en Euroliga el Fenerbahce desde el cambio de técnico.

Estar en el gallinero clasificatorio solo guarda una lectura positiva. La caída encontró suelo, sobre el que posarse o desde el que propulsarse. En la mano cajista estará. Cuenta con la ventaja de una Euroliga muy compensada, donde un par de triunfos colocan mirando al play off.

Es imperativo sacar réditos a uno de los mejores cerrojos de la competición, métrica donde puede equiparse a la mayoría de los equipos. Solo Olympiacos y los de Obradovic viven en su atalaya particular. El hándicap, entre otras muchos factores, es ser el peor de los conjuntos de cara al aro. Con el agravante de no dominar en las capturas como antaño. Mezclado todo en la coctelera deja a los de Plaza en el fondo de la tabla, con cuatro derrotas seguidas.

Está previsto que sea de la partida Nedovic, que ya entrenó ayer con el grupo. Más complejo lo tendrá Brooks, aunque cogió el avión con el resto de expedicionarios. Al contrario que Musli, que además de sufrir un proceso vírico, se encuentra negociando su salida rumbo al Brose Bamberg.

No guarda mejor parte médico la tropa baskonista. El tobillo izquierdo, esta vez el de Granger, mantiene en vilo a Pedro Martínez, que no sabe con certeza si podrá contar con el charrúa. Sí estará Beaubois, que arrastra molestias, y Timma, con problemas en una de sus rodillas.

En la era Plaza del pabellón de Zurbano quedan más sonrisas que lágrimas. De hecho, en las dos últimas visitas, de Liga Endesa ambas, el botín viajó a Málaga. Sin embargo, las dinámicas invitan, como poco, a tomar el choque con cautela. Sí obligan las urgencias a no regresar con la maleta vacía, por más que el domingo Zaragoza también apremie en las aspiraciones coperas. Pero hoy eso es otro cantar. Si el Carpena hizo efecto trampolín, ¿por qué no el Buesa?

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