VINY PIERROT MARCEL OKOUO. jugador del unicaja

"Lloraba mucho solo en la habitación cuando llegué"

  • El pívot africano ha sido una de las grandes noticias de la temporada del Unicaja

  • Ha demostrado que su progresión le permite ya jugar minutos de calidad en la élite

  • "Plaza me pide que trabaje mucho", dice

Viny Okouo Viny Okouo

Viny Okouo

Viny Pierrot Marcel Okouo (Brazzaville, 1997) ha sido una de las buenas noticias de la temporada del Unicaja. Partiendo desde el último lugar de la rotación ha jugado 250 minutos en la élite, algunos de ellos en momentos de máxima trascendencia, en play off de Eurocup y ACB. El africano, de vuelta a su país un par de semanas para estar con su familia, valora cómo ha sido su primera temporada en la élite. Querido en el vestuario por su dedicación y humildad, la próxima temporada tendrá competencia pero él quiere ponérselo difícil a Plaza para tener más protagonismo. Así piensa Viny.

-Ha sido una temporada larga y ha tenido sus momentos de protagonismo. ¿Con qué se queda?-Al principio no jugaba casi nada, sólo entraba cuando había problemas de faltas de los pivots, para mantener el ritmo. Al final sí he tenido más protagonismo. El entrenador ha visto que podía ayudar más. No para meter 20 puntos, sino para ayudar a los compañeros en defensa y en lo que hiciera falta. He terminado jugando.

-¿Estaba contento al final de temporada el entrenador cuando habló con usted?

-Me ha dicho que he mejorado mucho, pero que no tengo que pararme ahora, sino seguir trabajando mucho para mejorar más y más. Seguro que voy a hacerlo, me dijo.

-¿Y qué cosas le dice el entrenador que tiene que mejorar?

-Tengo que mejorar todo, físico y técnico. El físico lo voy a trabajar ahora en mi país ahora estas semanas con los entrenadores que nos ha mandado Ibaka allí. Luego volveré a Málaga para entrenar con Diego [Vázquez, preparador físico] y Boni [Ndong, miembro del cuerpo técnico], el físico y el técnico.

-¿Cómo le ayuda un entrenador como Ndong?

-Me ayuda con todo, no sólo con cosas de deporte y baloncesto. Me ayuda con la alimentación, con mi comportamiento. Me dice cómo tengo que comer el ritmo del entrenamiento porque si no me voy a lesionar. Tengo que cuidar mi cuerpo. Tampoco es ponerme muy, muy fuerte, sino de piernas, coger fuerza ahí. Tener mejor equilibrio, más rapidez, capacidad de defender a los pequeños fuera... Tengo 115 kilos, pero tengo que ponerme entre 110 y 112 para estar más rápido, para que me cuesten menos los movimientos laterales, sin perder fuerza. Tengo que aguantar los cambios defensivos con los pequeños.

-¿Qué relación tiene con Serge Ibaka?

-Antes no, pero ahora sí. Él viaja ahora desde Congo a Sudáfrica, no sé si vendrá después a trabajar con nosotros. Yo empecé en su campus, no había jugado nunca. No sabía nada. Fui al campus de Ibaka con unas zapatillas de paseo. La gente decía que Ibaka venía a buscar a jugadores grandes y tal. Yo decía que soy grande pero que no tenía ni idea. Pero mi padre me insistía, "vete, vete allí". Al final fui y cuando la gente jugaba me escondía detrás de la gente para no hacer los fundamentos. La gente, cuando yo botaba, se reía de mí. Y yo decía que nunca iba a jugar más (risas). Desde allí empecé a entrenar algo. Romaric vino al Congo de vacaciones y se hizo una foto conmigo, la mandó al club y empezaron a preguntarle quién era yo. Él le dijo la verdad, que era un chico de 15 años que tampoco había jugado casi nunca. El Unicaja mandó a un senegalés, Omar Sow, para verme entrenar y mandar vídeos. El club llamó a mi padre, hablaron y me vine para acá con él.

-¿Cómo le convencieron?

-Mi padre habló con el club, pero no sabía bien cómo de seguro estaría yo aquí. Dijo que tenía que venir aquí conmigo para comprobarlo todo. Si no, no me dejaba. Vio que era un club grande y serio y me quedé.

-Hace cinco años. ¿Cuál fue su primera impresión?

-Era la primera vez que salía de mi país, era un niño de 15 años. No tenía familia, ni padres ni amigos. Era duro. Cuando mis compañeros no estaban lloraba mucho solo en mi habitación. Pero es la vida. Si quieres conseguir algo tienes que hacer sacrificios.

-¿Empieza a ver los frutos de aquello?

-Claro, cuando trabajas ves que vas a llegar más lejos todavía.

-Se retiró del 'draft'.

-La idea era ver qué posibilidad había, si había algo serio. No sabía nada, la verdad. Yo dije que no, que había que retirarse y mis agentes pensaron igual. No sé si la temporada que viene lo pondremos.

-¿Es su sueño la NBA?

-Es el sueño de todo el mundo. Pero mi cabeza no está ahora allí, siento que debo hacer muchas cosas antes en Málaga. Tengo en mi mente los entrenamientos, en trabajar duro aquí con los técnicos y mis compañeros. Quiero buscar más minutos que esta temporada. Pero para nada mi cabeza está en la NBA.

-¿Motiva competir con gente como Musli u Omic y quitarle minutos?

-Claro, sé cuál es mi papel. Es ser el quinto pívot. Siempre, como joven, tengo que intentar en los entrenamientos convencer al técnico para que vea que el chaval tiene ganas de jugar y así es como se consiguen minutos. En partidos durísimos seguramente no podré todavía porque me falte experiencia. Pero en partidos menos difíciles al entrenador debo demostrarle que puedo jugar.

-Pero ya le vimos en minutos importantes en la final de la Eurocup.

-Tenía que estar porque no estaba Musli, uno de los mejores del equipo. Tenía que hacer ese trabajo. No puedo meter 20 puntos, pero sí ayudar en defensa. Voy entendiendo mejor las jugadas también, el baloncesto en general. Si sigo así seguro que podré tener más minutos.

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