Unicaja

McCallum brilla, Eriksson decide (109-110)

  • Un exhibición ofensiva del base cajista no es suficiente para superar a un notable Herbalife Gran Canaria con el alero sueco a la cabeza

McCallum entra a canasta McCallum entra a canasta

McCallum entra a canasta / Unicaja B. Photpress

Desde el primer minuto se vislumbró que el choque de esta tarde era otra cosa. El Gran Canaria no parecía esa perita en dulce que fue Guaros de Lara. Puso Plaza de salida un cinco inicial que bien podría poner la semana que viene en la Supercopa: Díaz, Nedovic, Waczynski, Brooks y Shermadini. No resultó muy bueno este experimento y es que los canarios comenzaron a abrir ventaja con DJ Seeley como ejecutor (4-7). Nedovic intentaba coger galones, pero el punto de mira no estaba tan fino como unas horas antes. Pese a ello, el serbio intentaba que la brecha supurase. Quería Joan Plaza cambiar el gris escenario con cambios desde la banda, introduciendo en una de esas a Salin, que se estrenaba como cajista. Sin embargo, un triple de Rabaseda le insufabla aire a los de Casimiro. Un canasta sobre la bocina daba esperanzas (23-26). 

Se estrenó el finlandés con sus especialidad, un triple, para poner las tablas (28-28). No acumulaba el Unicaja mejores sensaciones sobre el parqué, pero sí pujaba más por la alternancia en el luminoso. Balvin hacía daño en la zona y el técnico catalán decidió poner a los tres bases en la pista para limitar pérdidas. Un acción individual de Brooks permitía adelantar al cuadro de Plaza por primera vez (36-35). Fue un espejismo. Los canarios fiaron su futuro a su buen acierto en la pintura y surtió efecto. 42-46 al descanso. 

En la vuelta de vestuarios Plaza volvió a tirar del trío McCallum-Nedovic-Shermadini. El equipo jugó sus mejores minutos de la tarde y tuvo impacto positivo en el luminoso. Una canasta del georgiano volvió a dar la alternativa al Unicaja (58-56). Se convirtió la batalla en un intercambio de golpes donde los verdes salieron mejor parados gracias al acierto de Salin (74-71). 

Cuando más calentaba el balón Oliver se echó galones y percutió la defensa cajista. Bien finalizaba él o se la pasaba a Eriksson para abrir trecho (80-85). Cuando más se empinaba la victoria apareció Ray McCallum. El americano dio un clínic de fundamentos. Dirección sublime y entradas a canasta donde imponía su físico ante el que se pusiera en su camino. Se acercaba el americano a la treintena de puntos y el Unicaja a la victoria. En esas apareció Báez con dos tiros libres para forzar la prórroga cuando el partido agonizaba (98-98). 

Poco después de empezar el tiempo extra, el base de Detroit realizó su quinta personal y a los de Joan Plaza se le apagó la luz. Eso y que Marcus Eriksson comenzó a martillear desde fuera. Lo intentó Salin y dio falsas esperanzas Nedovic con un triple de talento. El sueco aprovechó el bonus verde y sacó una personal que fue denitiva. 109-110 y derrota para aprender. En seis días hay un título en juego. 

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