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Sin McCallum no hay paraíso

  • Recital ofensivo del base con 29 puntos, pero que no basta para superar a un serio Gran Canaria

  • Los verdes sufren cuando no juegan a ritmo alto y evidencian margen de mejora atrás

Viny Okouo intenta fabricarse una canasta ante la figura del letón Anzejs Pasecniks. Viny Okouo intenta fabricarse una canasta ante la figura del letón Anzejs Pasecniks.

Viny Okouo intenta fabricarse una canasta ante la figura del letón Anzejs Pasecniks. / acb photo

Es curioso, que no preocupante, pero el Unicaja está aprendiendo sus mejores lecciones en esta pretemporada en las derrotas. De los dos traspiés hay aspectos que mejorar, qué duda cabe, pero evidencian que se pueden alcanzar algunas cotas ilusionantes. Si estuvo cerca la victoria fue gracias a un asombroso Ray McCallum, que se volcó al equipo en su lomo e hizo realidad lo imposible. Al final, en la balanza pesó más el tino de Marcus Eriksson.

De jugadores deslumbrantes en septiembre están las memorias llenas. Podría ser McCallum uno más, pero cuesta ver que se quede solo en eso. Ante el Gran Canaria dio su enésimo recital en esta preparación. Asombran sus números, 29 anoche, pero también sus sensaciones. Domina el contexto y sabe qué tecla tiene que tocar en cada momento. Se volvió a ver que en el cuerpo a cuerpo no hay quien le aguante un pulso. Decidió que él tenía la llave y solo las faltas personales lo frenaron. En su hoja estadística también brillan esas 0 pérdidas, cuando el equipo sumó la mejorable cifra de 18. Eso sí, Albert Oliver le puso las pilas en defensa. Debe apuntarlo porque a partir de octubre la mayoría de las noches vivirá esto.

Viene dando Plaza alguna pista que otra en sus quintetos. Le dio ayer cuerda a Nedovic y Shermadini de salida. No salió bien porque atrás se sufría mucho y adelante había precipitación. No le costaba demasiado a los canarios penalizar cada error (11-14). Intentó el técnico meter cemento para tapar agujeros, pero ni así. Muestran buen punto de cocción a estas alturas los de Casimiro y se vislumbra el mismo equipo serio y aguerrido de cada año. Han sumado este verano un base de nivel como Mekel y un pívot con buenas condiciones como Balvin. Una canasta de McCallum sobre la bocina daba esperanza (23-26).

Seguía Plaza moviendo el banco porque pocas cosas fluían en la pista. Se vio en esos minutos tres bases en la pista para limitar pérdidas y para subir el listón en defensa. Hubo un amago de reacción con canasta de Brooks (36-35), pero el pujante McKissic hacía méritos para lo que viene (42-46).

La vuelta de vestuarios trajeron los mejores minutos. El catalán dispuso un quinteto que bien podría ser el que saliese en Las Palmas ante Valencia. Juntó a sus tres primeras espadas con Díez al tres y Brooks al cuatro. McCallum y Nedo pusieron el vértigo que se quiere para este año y el Unicaja voló. Corrió, anotó (33 puntos en ese cuarto) y remontó. Pese a las reticencias, a Shermadini se le veía cómodo con este ritmo alto y producía y asistía por dentro. Tuvo feeling con Brooks y puede ser un buen filón para el futuro.

Solo la sapiencia de Albert Oliver era el retén de los cajistas. Con el Herbalife Gran Canaria subido a las barbas, apareció Sasu Salin. El finlandés encendió su cuentakilómetros y demostró seguir subido en el mismo raíl que en el Eurobásket. Dos triples suyos dieron dieron amplitud (74-71).

Se llegaba a lo gordo con la sensación de estar al filo de la cuerda. Se comprobó cuando Oliver devolvió un caño fallido de Nedovic con un triple (80-86). Estaba ya McCallum en el parqué y decidió que los focos debían mirarle. Agarró el encuentro por los cuernos y dio un clínic de cómo se juega a este deporte. Buscó contactos sabedor de su superioridad y empezó a sumar sin cuartel. 13 puntos y el Unicaja miraba por el retrovisor a los de Casimiro. Báez estuvo listo, forzó una falta y se mostró certero desde el 4,60. 98-98 y prórroga.

Comenzó el tiempo extra y Gal Mekel le sacó la quinta al yanqui. Se fue al banco y se apagó la luz. Se compitió hasta el último segundo, amén a la filosofía plazista, tanto que un triple de Nedo permitió soñar. Para ese momento, Eriksson ya tenía la mirilla pulcra y no le tembló el pulso para poner el 109-110 final. En esos instantes a la contra emergió la figura de un Augustine que busca sensaciones en cada acción. Tras otro partido gris, Plaza le dio más minutos que nunca para que se encontrase, pero se desquitó al final con un par de acciones defensivas de relumbrón. Sumó también la desdeñable cifra de 10 rebotes, con 5 ofensivos. Línea a seguir porque ahí es élite.

Traspié para aprender. Lanzó un aviso el Gran Canaria de lo que espera de aquí en adelante. Sin ir más lejos, la semana que viene en la Supercopa. Espera Valencia.

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