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"Subieron la agresividad y cambiaron el partido"

  • Plaza, visiblemente abatido, pone el foco en el listón físico del Panathinaikos tras el paso por vestuarios, lo que le quitó las cadenas a los de Xavi Pascual para llevarse el triunfo

Joan Plaza, en el partido de anoche en el Carpena. Joan Plaza, en el partido de anoche en el Carpena.

Joan Plaza, en el partido de anoche en el Carpena. / javier albiñana

No se recordaba ese gesto de Joan Plaza en Málaga. Apareció abatido el técnico en la sala de prensa, hablando en verso, cuando se le reconoce por expresarse en prosa. No estaba para explicaciones el técnico o eso transmitió a los que estaban al otro lado de la trinchera. Quizá aún con la mente en el partido que se había escapado por el sumidero, con el que se iban muchas de las opciones del Unicaja de colarse por una rendija distinguida, en la que hay hueco para los ocho mejores de Europa. Las matemáticas aún dicen que sí, pero las sensaciones y la brecha con el Baskonia y el Maccabi invita a que no. Lo tuvo el Unicaja hasta ayer y por ahí se puede explicar el evidente desánimo de Plaza.

"Tuvimos una buena entrada en el partido, haciendo una buena selección de los tiros y no teniendo muchas pérdidas. Tuvimos alguna al final de la primera parte y eso no nos permitió romper el partido. En la media parte llevaban 70% en tiros de dos y es evidente que después cambió el escenario", comenzó Joan Plaza, que pasó a desgranar la metamorfosis que sufrió el partido: "Subieron la agresividad y cambiaron todo porque hicimos una peor selección de tiro. Hicimos también un mal balance durante todo el partido y nos anotaron 33 puntos a la contra. Tampoco bloqueamos bien el rebote defensivo, lo que les permitía anotar cuando fallaban los triples. En defensa no estuvimos tampoco bien, no pudimos parar sus canastas fáciles. Merecieron ganar, tengo poco más que decir".

Unos 20 minutos donde el Panathinaikos le dio un revolcón al partido para apuntarse su decimoquinta victoria, que le permite aún tener al alcance al Real Madrid, cuarto clasificado en este momento. En ese tiempo el Unicaja encajó un parcial de 0-16, pasando del 60-52 al 60-68, que empinó el encuentro de forma considerable. En realidad ahí se escapó, porque aunque los de Plaza lo intentaron, el conjunto de Atenas llevo la manija, con un KC Rivers descomunal, que anotó seis de los nuevos triples del colectivo.

Esa gasolina que se echó en falta en los compases finales, el gran lunar del Unicaja en esta Euroliga en la que su extenuante fase regular ya agoniza, lo achacó el entrenador barcelonés al "estrés", unas revoluciones de más en sus pupilos que tuvieron el resultado adverso. "Nos han llevado a perder un poco el orden y al perderlo quizá forzamos algunas situaciones más innecesarias, que no han entrado y le permitieron correr", comentó el preparador verde, que hizo otra vez hincapié en la versión defensiva de los suyos y en la exuberancia física del rival: "Nuestro balance, especialmente al final, fue muy malo. Más que cansancio creo que nos causaron estrés. Creo que esos mayores contactos defensivos impulsaron a ellos".

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