Tarde, pero salió cara

  • El Unicaja muestra solvencia en los minutos finales, gran lastre en esta temporada, ante el Olympiacos

  • La competitividad, seña de identidad

De los 29 partidos que jugó el Unicaja en la Euroliga, 15 de ellos se decidieron en una horquilla inferior a cinco puntos. Habla bien de la competitividad del equipo de Plaza, que aguantó el pulso en más del 50% de la fase regular, lo que supone un piropo. Sucede que traqueteó en ese alambre, donde casi todos resolvieron mejor. Eso privó de colarse en el play off, que rozó en tramos avanzados de la temporada.

Ironías del destino, de las seis veces que salió cara le tocó doblar la rodilla al Fenerbahçe y al Olympiacos, los dos mejores equipos del torneo continental en la anterior edición. Casualmente en el regreso y adiós del Carpena a la Euroliga, donde el Unicaja se quitó varios complejos.

El sobresaliente cierre ante los helenos en la prórroga llegó tarde, con el equipo liberado de presión. Pudo ser un factor diferencial el viernes ante un equipo que compite como pocos en el Viejo Continente. Y ahí los cajistas manejaron con temple los ataques y las defensas, montando una telaraña sobre Spanoulis, cerebro de los de Sfairopoulos. Aunque pueda parecer presuntuoso, quizá sea uno de los mejores finales de choque en la era Plaza.

Es de recibo reconocer la actitud de la plantilla con un choque vital como el de hoy en el horizonte. Firmó en segundo cuarto sobresaliente y se levantó cuando el Olympiacos subió el diapasón tras el paso por vestuarios. Un sobresfuerzo que quizá pueda pagar, pero que permitió que la Euroliga dejase Málaga con un regusto dulce.

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